domingo, 16 de enero de 2011

Querida Carmen, descansa en Paz

Hoy una amiga nos ha dejado. Fiel y leal compañera de mis abuelos paternos, una gran vecina del pueblo. Prima de mi querida prima María. Era pequeñita, muy delgada, pero muy grande. Tenía un nervio, un coraje y una fuerza, que nos deslumbraba a todos. Tenía, tiene, un corazón muy grande, como su Fé, inmensa. No se callaba, y decía lo que pensaba, firme en sus convicciones, en sus valores cristianos, siempre estaba echando una mano en la Iglesia. Durante todos los años, y fueron muchos, que mi abuelo Salvador ejerció como sacristán de la Iglesia de Tarazona de la Mancha ella fue una gran colaboradora, que se lo pregunten a todos los párrocos que por el pueblo han pasado. Fiel a Jesús y a María, darle acogida.

Querida Carmen, mañana celebraremos tu funeral con tristeza por tu partida, pero alegres porque has tenido una vida plena, llena, alegres porque has vivido –en su más amplia acepción- y porque donde te encuentres seguro que harás mucho bien, como lo hiciste aquí en la tierra.

¡Descansa en Paz y gracias por todo!

3 comentarios:

Jota Mate dijo...

Juan Pablo, te acompaño en el sentimiento por Carmen, tan querida por tí. Y como creyentes hoy tenemos seguridad que esta amiga vuestra ha alcanzado la gran meta, el Abrazo Eterno.
Te honra que le hayas dedicado esta entrada.
Un abrazo y mi solidaridad.

Siguiendo a Chesterton dijo...

No la conocía, pero tu entrada es realmente conmovedora. Carmen debió ser una persona extraordinaria. Descanse en paz.

Juan Pablo L. Torrillas dijo...

Muchísimas gracias compañeros. Efectivamente Carmen fue una mujer extraordinaria. Esta tarde, en su despedida, sentimientos de tristeza, alegría y esperanza se han encontrado, como no podía ser de otra manera.

Gracias de todo corazón,
JPLT