Mostrando entradas con la etiqueta Diario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diario. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de marzo de 2013

Y al fin... la vida

Bueno, hoy voy a hablar de mí, que es probablemente la mejor manera de hablar de los demás y del mundo de hoy.

Después de una semana agotadora ayer celebramos el viernes de Dolores, y en mi caso, tratándose del santo de mi Abuela materna, del de una de mis tías y en mi condición de católico, pues lo viví de manera especial. La Dolorosa sufre como madre al ver lo que se le avecina a su Hijo. Y el Hijo perdona en la Cruz a todos los que allí le han llevado. ¡Qué bonito! Yo doy gracias por mirar hoy al madero y sentirme acompañado.

Dolor, sufrimiento, perdón, perdonar, perdonarse, la verdad es que la vida es impresionantemente impresionante. Amor, belleza, luz, cercanía, complicidad, escucha, silencio, alegría, sol, tierra, agua, aire, luna, estrellas, solidaridad, ternura. Y les aseguro que no tengo ni idea de porqué he escrito esta última enumeración de palabras: ¡ea! Decía Rainer María Rilke, poeta alemán, que “la vida es maravillosa”, claro que sí, aunque haya momentos en que no nos lo parezca. Momentos que han de ser aceptados con total naturalidad. Ayer, en misa, una vez perdonado, pedí a la Dolorosa y a su Hijo por la gente que tengo cerca, por los maestros y aquellos que tienen obligaciones educativas, por los gobernantes, por los pobres y por uno mismo, para que su Luz nos siga iluminando. Y sin embargo tenemos días de todo. Dedique un tiempo especial a una persona que se que no está pasando por el mejor momento, y entonces a uno se le encoge un poco el corazón, impotente, sabiendo que no puedes hacer nada salvo estar ahí para escuchar, ofrecer un abrazo o rezar. Y si lees esto pues te mando una sonrisa y un abrazo, que poco más te puedo mandar.

Al salir de misa me encontré con un amigo y su hija, que no tendrá más de doce o trece años. Resulta que todas las noches hacen examen de conciencia al modo ignaciano, juntos en familia, “es una forma de que expresen sus sentimientos”, me dice el padre. Y claro, luego me cuenta su hija que, junto a otras amigas, han formado una asociación que se encarga de hacer manualidades para vender bisutería, entregando luego el dinero recaudado a Manos Unidas, “para que se lo den a los pobres”, me dice la niña. ¡Joder, qué bonito!

Y llego a casa y hablo con mi madre, que tenía un trancazo impresionante, y me dice que está mejor. Y pregunto por mi abuelo, y que también está mejor, aunque creo que no le han sentado muy bien unas fresas que se ha tomado, bueno, paciencia, le digo a mi tía. En cambio no he podido hablar con todo el mundo con el que me hubiera gustado, pero el de arriba sabe que los tengo presentes en mi día a día. Y desde aquí les digo que "os quiero".

Mi abuela Venancia decía que teníamos que “hablar con amorosidad”. ¡Ay, cuánto te echo de menos! Eso, yo creo que falta un poco de amorosidad, de comprensión, de entendimiento, de ver en el otro a un ser igual que tú, creo que falta sencillez en la vida… Pero ya saben lo que dijo al respecto: “quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”. No se me ocurrirá a mí tirar ninguna.

Y si mi Abuela reivindicaba la amorosidad del lenguaje, mi Padre siempre dice que “tenemos que estar de acuerdo en que podemos estar en desacuerdo”. Y entonces pienso en mi primazo londinense, con el que mantengo un hermoso debate relativo a un tema que, como a él, me apasiona: Fe, Razón, Ciencia. La verdad es que podíamos publicar un libro con todos los mails que intercambiamos.

Y si me permiten, no me quiero despedir sin hacerles una recomendación que me descubrieron hace relativamente poco tiempo, muy apropiada para estas fechas: escuchar la sinfonía nº 2 de Gustav Mahler, “Resurrección”, de la que hablaré en otro momento y con cuyo final les dejo. ¡Feliz fin de semana!



viernes, 29 de junio de 2012

Semana cultural, del 30 de junio al 8 de julio

El sábado, Dios mediante, aterrizo en Oña (Burgos) para contemplar, por fín, la XVII edición de la exposición "Las edades del hombre"; en esta ocasión toma el nombre de "Monacatus". 


El lunes tendré la gran fortuna de poder asistir, en Gijón, al curso "Grandes nombres del periodismo literario", donde un nutrido grupo de expertos abordarán a lo largo de tres días la faceta periodística de primeros espadas como fueron, y son, Larra, Azorín, Altamira, Clarín, Pardo Bazán o Marías. Sin duda promete.


Altamira-Azorín

Finalmente, el jueves día cinco de julio, acudo a Pedraza para, junto con unos amigos de Tarazona de la Mancha, disfrutar de un pueblo a la sombra de las velas, amenizando la velada la Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia.



A la vuelta de esta cargada y apretada semana mi moto y yo descansaremos de viajes durante algún tiempo y aprovecharemos para dar cuenta al lector de las impresiones vividas. Procede a continuación sumergirnos en lecturas pendientes y continuar peleando con el arte de la escritura, que cada día me merece un mayor respeto.

Hasta entonces, feliz inicio de verano...

domingo, 6 de mayo de 2012

Shubert, Serenade y un Ejemplo

Shubert opinaba que la música que se preciase tenía que transmitir tristeza. Ya ven. Este magnífico compositor falleció a la edad de 31 años como consecuencia de las fiebres producidas por una gonorrea. A su muerte no había conseguido publicar gran parte de su obra. Hoy nos deleitamos con ella. Es lo que tiene, probablemente, optar por el ambiente bohemio de las tabernas en lugar de los salones influyentes de la realeza y la nobleza de la época.






A veces cuando uno abre un periódico y lo lee encuentra las mejores historias en la sección de “Cartas al director”. El otro día leí una que me puso un nudo en la garganta. No recuerdo los nombres, sí la historia. El artículo lo escribía su amiga y se lo dedicaba a él. Murió en febrero de este año con a penas veinte años; llevaba varios luchando contra el cáncer y las distintas enfermedades derivadas de aquél. Poco antes de morir reunió a sus padres, hermanos y sobrinos. A éstos últimos los obsequió con sabrosas golosinas. A todos con su sonrisa, entereza y amor. Sabían que ese momento sería probablemente el último que compartirían todos juntos antes de partir. Se me vuelve a poner el nudo. A los pocos días murió. Cuenta su amiga que fue admirable ver como un chaval es capaz de llevar esa cruz con la entereza y la fortaleza con la que él la portó. Sabía que su vida aquí llegaba a su término y, sin embargo, en aquella ocasión no paro de jugar y reír con sus sobrinos. Narra su amiga que exprimió la vida al máximo. Mientras leía la carta me preguntaba a mí mismo qué es lo que estoy haciendo yo con la mía, si también la estoy aprovechando al máximo. Reflexión. Este chaval es un ejemplo más de los muchos que hay a nuestro alrededor, lo que pasa es que estamos a otras cosas. Quizás nos estemos equivocando. Ya he dicho que no recuerdo su nombre, pero esta noche donde quiera que esté lo tendré presente en mi oración. Descanse en paz.


martes, 25 de enero de 2011

POR LA LIBERTAD: PON UN CRUCIFIJO EN TU BLOG


Soy cristiano, soy católico. ¡Qué pasa! Estoy orgulloso de creer en Jesús el Cristo, de pertenecer a la Iglesia Católica y de tratar de hacer que mi vida sea cada día un poco más cristiana. Creo en la tradición judeocristiana que tanta Luz ha dado a Europa y en la cultura legada por aquella durante tantos siglos. ¡Qué pasa!

Por otro lado, y en gran medida como cristiano, respeto las distintas manifestaciones de Fe, respeto a los que se proclaman agnósticos o ateos e incluso a los que critican a la Santa Iglesia Católica, yo también soy crítico y unas veces mi crítica es buena y otras no tanto, pero ahí sigo, caminando... En el uso de la libertad que me ha sido dada elijo respetar al prójimo y exijo que el prójimo me respete a mí. La Fe es una cuestión personal y por ello no creo que tenga cabida el debate "creyente si, creyente no"; pienso que la Fe es un don divino y así lo creo.

He decidido sumarme a la campaña POR LA LIBERTAD: PON UN CRUCIFIJO EN TU BLOG, entre otros motivos, para reivindicar dos cosas: en primer lugar, para manifestar y exigir que se cumpla mi derecho constitucional a la libertad religiosa, artículo 16 de la Constitución española vigente (dentro del bloque de los "Derechos y Libertades" y susceptible de Recurso de Amparo ante el T.C.); y en segundo lugar, para solidarizarme con todos los cristianos que a lo largo y ancho del planeta son asesinados por amar y seguir a Jesús el Cristo. Mi recuerdo a todos ellos y que descansen en Paz.

viernes, 7 de enero de 2011

Cuesta Moyano, Jardines Impresionistas... y más.

Es lo que tiene Madrid, que tiene todo. Hoy, por ser viernes y haber pedido el día en el trabajo he decidido pasarlo en la capital del Reino. Me acerco a medio día a la Cuesta Moyano donde he permanecido hasta ver cerrada cada una de las casetas... qué gozo, hasta pronto libros. Lindando con la Av. Alfonso XII preside el gran Baroja, don Pío. ¿Ustedes creen de verdad que un lector de esos digitales podrá sustituir el placer de manosear, ojear y admirar la edición impresa de un libro como tal? ¿Qué podrá reemplazar el placer de pasar manualmente una página una vez finalizada su lectura? Yo desde luego lo tengo muy claro, seguiré acudiendo a la Cuesta Moyano mientras Dios quiera.

Por la tarde -después de un agradable almuerzo con mi Hermano- atravieso Madrid de Plaza de España a Cibeles (vía Gran Vía, Puerta del Sol y Carrera de San Jerónimo) para llegar al Museo Thyssen-Bornemisza dispuesto a contemplar y admirar la exposición "Jardines Impresionistas" que, junto con la Fundación Caja Madrid, estará a disposición del público hasta el próximo 13 de febrero.
Admirador como soy del Impresionismo en la exposición me he podido deleitar con cuadros como el de arriba, que lleva por título el de "La lectora", del pintor francés Thomas Couture. En él el pintor retrata a su esposa embarazada leyendo en el jardín frente a una puerta que no simboliza sino el cambio de vida que supondrá el ser madre, un dar a "luz" perfectamente reflejado en el cuadro. Sensacional.

Y para terminar un paseo hasta el Palacio de Oriente y vuelta a Príncipe Pío para coger el autobús. ¡Ah!, por cierto, ahora que acabamos de poner punto y aparte a estas navidades, no hace falta irse a ningún otro país para ver a gente pasando hambre, basta con darse una vuelta por Madrid; cosa que, al parecer, no hacen nuestros políticos.