
Una cita con ustedes los martes, jueves y sábados de cada semana. "It is not the strength of the body that counts, but the strength of the spirit", J.R.R. Tolkien.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Amor a la lectura... y a los libros

martes, 30 de agosto de 2011
"EU de Europa", por Manuel Molares do Val
lunes, 29 de agosto de 2011
Catorce años...
Te recuerdo con el caminar pausado, sigiloso, fatigado, unida al moño del que orgullosa siempre te sentiste, perfecto, lacado, en la cima coronando. ¿Cuántos versos salieron de tu boca? ¿Cuántas poesías me regalaste? Fueron incontables las palabras de amor que salieron acariciando tus labios y que en nuestro interior se fueron almacenando. ¡Qué cabeza, qué memoria! Y si en el tiempo me aventuro, infinitas fueron las veces que morderme la lengua me pediste antes de contestar a quienes la vida me dieron, en aquella época de rebeldía adolescente por la que todos hemos pasado. Y qué recuerdo más bello el de aquél bautizo del nieto y hermano pequeño en el que juntos como padrinos pudimos estar. Pero es que fueron tantos los besos, abrazos, cánticos y sonrisas que nos hubiste de regalar…
Catorce años ya, y si cierro los ojos aún siento los llantos de Madre nada más el teléfono descolgar. Y no digamos los de Padre ante la despedida fugaz. Catorce años con sus días, amaneceres y anocheceres, y no finaliza uno solo sin que me acuerde de ti. A penas han pasado catorce años y cuánto te hecho de menos…
Hoy he asistido a misa en tu honor, he rezado como tú me enseñaste, en la Iglesia, a donde acudo con cierta frecuencia, tal y como tú me aconsejaste, y así crece mi esperanza de cogerte algún día del brazo y volver contigo a la cocina, la tuya, a escuchar esas poesías que con una voz angelical me recitabas, nos decías.
domingo, 28 de agosto de 2011
La juventud del Papa

Hace una semana Madrid se desvestía de cientos de miles de sonrisas, banderas, cánticos y alegría. Posiblemente ya no volvamos a ver algo similar hasta el año 2013 en Río de Janeiro, donde se celebrará la próxima JMJ. No conozco en la historia reciente de Europa, ya no digamos de España, a una persona que haya congregado entorno a sí a más de un millón –mucho más- de jóvenes de todas las edades y de 193 países del mundo. Jesucristo lo hizo en la persona de Benedicto XVI. El mensaje de las jornadas es sencillo y a su vez contundente, lo podemos dejar, por resumir, en un “amaos los unos a los otros como Él os ha amado”. Un mandato al que no estamos acostumbrados en estos tiempos que corren.
Momentos estelares han sido la llegada del Papa a la Puerta de Alcalá y a la Plaza de Cibeles el jueves por la tarde, el Vía Crucis del viernes tarde-noche y no digamos las 24 horas vividas en la base aérea de Cuatro Vientos, tormenta incluida. Escuché a un peregrino italiano decir que estaba viviendo una “tormenta de emociones”. Pues eso.
¡Y qué juventud! Ya digo, de todas las edades. Han dado un ejemplo abrumador de civismo, respeto, firmeza –en la Fe- y paciencia. Y de convivencia. Porque en Madrid se han dado cita personas pertenecientes a las culturas más dispares y no ha habido ni un solo problema entre ellos. Ni alianzas de civilizaciones ni naranjas de la china. Jesús.
jueves, 25 de agosto de 2011
Desplome moral
martes, 23 de agosto de 2011
"Sobre imbéciles y malvados", por Arturo Perez Reverte (XL Semanal 21.08.11)
"No quiero, señor presidente, que se quite de en medio sin dedicarle un recuerdo con marca de la casa. En esta España desmemoriada e infeliz estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas después del estropicio. No es su caso, pues llevan tiempo diciéndole de todo menos guapo. Hasta sus más conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado- que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea. Esto de hoy también toca esa tecla, aunque ningún lector habitual lo tomará por lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chulería retrospectiva, señor presidente, lo mío es de mucho antes. Ya le llamé imbécil en esta misma página el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: «Más miedo me da un imbécil que un malvado». Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.
Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacaríamos en limpio. Pienso en la ampliación de los derechos sociales, el freno a la mafia conservadora y trincona en materia de educación escolar, los esfuerzos por dignificar el papel social de la mujer y su defensa frente a la violencia machista, la reivindicación de los derechos de los homosexuales o el reconocimiento de la memoria debida a las víctimas de la Guerra Civil. Incluso su campaña para acabar con el terrorismo vasco, señor presidente, merece más elogios de los que dejan oír las protestas de la derecha radical. El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás. Eso, cuando no en sinvergüenzas que, pese a que su competencia los hacía conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, auténticos disparates. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted. Lo que no le recrimino del todo; pues en las últimas elecciones, con toda España sabiendo lo que ocurría y lo que iba a ocurrir, usted fue reelegido presidente. Por la mitad, supongo, de cada diez de los que hoy hacen cola en las oficinas del paro.
Pero no sólo eso, señor presidente. El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, trituró a los críticos y a los sensatos, destrozando un partido imprescindible para España. Y ahora, cuando se va usted a hacer puñetas, deja un Estado desmantelado, indigente, y tal vez en manos de la derecha conservadora para un par de legislaturas. Con monseñor Rouco y la España negra de mantilla, peineta y agua bendita, que tanto nos había costado meter a empujones en el convento, retirando las bolitas de naftalina, radiante, mientras se frota las manos.
Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la vergüenza del telediario, haciéndonos sonrojar cada vez que aparecía junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo. Con intérprete de por medio, naturalmente. Ni inglés ha sido capaz de aprender, maldita sea su estampa, en estos siete años".
*** Mis más sinceros aplausos Sr. Reverte, alto y claro, como corresponde.
lunes, 22 de agosto de 2011
Con Pérez Reverte: sobre agresiónes JMJ
"Nadie puede decir,después del tuiteo intenso de la semana pasada,que el arriba firmante sea muy pro-Benedictus o aficionado al agua bendita.
Ni que monseñor Rouco pueda considerarme miembro conspicuo de su club de fans.
Aclarado eso, diré que hubo una foto esta semana que me hizo echar la pota.
Un energúmeno con las venas del cuello hinchadas, desaforado, gritándole en la oreja a una muchacha asustada que besaba un crucifijo.
Se sentía provocado, por lo visto, hasta estallar de cólera, porque la chica rezaba.
Será un reflejo de educación machista, o lo que sea. De mis 59 tacos. Pero ese pavo aullante me dio vergüenza ajena. De ser hombre.
Me recordó aquella foto de Capa con los héroes de
La habìan rapado y la paseaban con su hijo en brazos y la svástica pintada en la frente. Tronchándose de risa.
Algo me dice que el mecanismo íntimo de una y otra foto no es por completo diferente.
Quizá porque cuando trabajaba en sitios oscuros vi a mujeres indefensas a las que también gritaban, con crucifijo o sin él.
Unos gritaban, y otros hacían cosas peores. Todo muy tradicional: perra bosnia, perra croata, perra judìa, perra cristiana. Vieja historia.
Trabajando en aquellos lugares (21 años dan de sí) también me avergoncé muchas veces de ser hombre. Ser hombre empeora al ser humano. Creo.
No es una teoría sociológica. Sólo una impresión de vida. Seguramente errónea. Esa vida me hizo subjetivo, supongo.
Lo mismo sólo es vieja deformación profesional, y aquel energúmeno gritándole a la chica asustada,porque rezaba,sea lo más normal del mundo.
Lo más normal de este puto y confuso mundo.
Quizá por eso hay días en que me encanta el olor a napalm por la mañana."
* Comentarios de Pérez Reverte a través de Twitter la semana pasada respecto a la agresión sufrida por una niña mientras besaba un crucifijo en la Puerta del Sol. No tengo nada más que añadir.
martes, 16 de agosto de 2011
Jornada Mundial de la Juventud (y III)

A lo largo de estos últimos días las distintas ciudades y pueblos de España han ido acogiendo en sus casas y parroquias a los jóvenes peregrinos llegados de todas las partes del mundo para participar en la JMJ que está a punto de empezar. España se ha poblado de alegría, esperanza e ilusión y eso, en los tiempos que corren, es de agradecer. Aquí en Albacete, sin ir más lejos, todo esta a punto para iniciar la peregrinación de nuestra diócesis a Madrid. En breve va a dar inicio lo que, sin lugar a dudas, será uno de los acontecimientos del año en nuestro país y que convertirá a España por unos días en el centro de atención mundial. El mensaje de Jesucristo es así de Grande.
Tengo delante de mí la foto de Namrata Nayak, una niña de 10 años perteneciente a la casta de los intocables y que sufrió quemaduras en el 40 % de su cuerpo durante una serie de ataques contra los cristianos en
viernes, 12 de agosto de 2011
Jornada Mundial de la Juventud (II)

El Jubileo de 1983-1984 fue llamado Año Santo de
miércoles, 10 de agosto de 2011
Jornada Mundial de la Juventud (I)

Permítame el lector una serie de artículos a cerca de la visita del Papa a Madrid para celebrar