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sábado, 14 de diciembre de 2013

En el día de San Juan de la Cruz

He aquí mi pequeño homenaje a éste grande de las letras y de la fe:

Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada ;
para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada ;
para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada ;
para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada ;
para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas ;
para venir a lo que no posees,
has de ir por donde no posees ;
para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.

MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO

Cuando reparas en algo, 
dejas de arrojarte al todo;
porque, para venir del todo al todo,
has de negarte del todo en todo ;
y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer ;
porque, si quieres tener algo en todo,
no tienes puro en Dios tu tesoro.

(Subida del Monte Carmelo, Libro I, Capítulo XIII)

San Juan de la Cruz

sábado, 7 de diciembre de 2013

La Inmaculada Concepción

Mañana celebramos la festividad de la Inmaculada Concepción, y es precisamente la Virgen María la que nos enseña que "la fe es la máxima dimensión del hombre y el amor su suprema expresión. Tener fe es fiarse de Dios, la fe es la palabra de Dios en el hombre. No podemos demostrar nada, porque lo que estamos hablando es demasiado grande para ser demostrado".


sábado, 9 de noviembre de 2013

La mayor de sus riquezas

Acabo de llegar de la celebración de la Eucaristía que ha puesto punto y final a la "XVIII Asamblea Diocesana de Cáritas Albacete" y que ha sido presidida por nuestro Obispo don Ciriaco.

Frente a mí había un cartel conmemorativo del evento donde, entre otros mensajes, se podía leer: “¿Y tú, como te gustaría pasar a la historia?”

Cientos de católicos de Albacete trabajan y colaboran con la Iglesia en Cáritas para llevar a los más necesitados el mensaje de misericordia y caridad que se desprende del ejemplo de vida y de los mandatos que Cristo dio a los hombres. La inmensa mayoría de ellos lo hacen de forma altruista, poniendo su tiempo, esfuerzo, trabajo y entusiasmo, y robándoselo a sus familias y a sus quehaceres varios para estar con los que menos tienen. Como Benita Iniesta, paisana de Tarazona de la Mancha, que hoy ponía fin a 5 años de trabajo y dedicación en su condición de secretaria general de Cáritas. Que la pregunten, que la pregunten. Y en ese sentido la homilía de don Ciriaco, que como siempre ha estado acertadamente clara y lúcida, nos ha recordado que cada vez que asistimos a la Eucaristía vemos como se toma el cuerpo de Cristo y se nos da, como hizo el Nazareno en vida, darse a los demás hasta su muerte.

La Iglesia Católica, a través de Cáritas y otras muchas instituciones y congregaciones, está presente a lo largo y ancho de este mundo nuestro atendiendo a pobres, enfermos, repudiados y perseguidos. Millones de personas que ante la pregunta “Señor, ¿qué quieres que haga?” (Hch 22,10), se dejaron de excusas y se pusieron manos a la obra para pasar a la Historia de manera ejemplar, amando y dándose a los demás, entregándose a sus hermanos como hiciera Jesús por nosotros.

Cuando los enemigos de la Iglesia salen con la monserga de siempre, que si la riqueza del Vaticano, que si el anillo del Papa, y tal y tal, yo les digo que sí, pero que en mi opinión no tienen ni idea (¿acaso se acercan a la parroquia de su barrio, y barrios hay en todo el mundo, a enterarse de lo que se hace por los que menos tienen?), que se quedan en la punta de un iceberg maravilloso que es la familia de Cristo en la tierra, que claro que hay corruptos, pero que gracias a Dios son una excepción, que no se han enterado aún de que la gran riqueza de la Iglesia, pero grande, es que Dios se hizo hombre en la persona de Jesús el Nazareno, y es Él, estando a la cabeza, la mayor de sus riquezas.



* Publicado en La Tribuna de Albacete, el 24.11.2013.

sábado, 2 de noviembre de 2013

De Santos y Difuntos

Mientras ayer celebrábamos el día de Todos los Santos, hoy lo hacemos de los Fieles Difuntos. Y de eso, de Santos y Difuntos quiero hablar hoy.

Esta noche, la que va del 1 al 2 de noviembre, la que va del Cielo al Purgatorio, en casa de nuestros Abuelos, de nuestros Mayores, han vuelto a lucir la luz de las velas. Y donde desgraciadamente ya no lucen, han de saber los más jóvenes que antes lucían. Se ponen velas por nuestros muertos. Y se ora. Y se reza. Y se pide por ellos, por tus y por mis muertos. Igual que ayer se llevaron millones de flores a los lugares donde “descansan” sus restos. 

Una puntualización, para el que piense que “nadie ha vencido a la muerte” comprendo que nada de lo que yo aquí pueda decir tenga sentido, y lo comprendo con todo mi respeto para sus creencias y pensamientos, aunque lógicamente no los comparta. Seguimos.

En el día de Todos los Santos celebramos a todas aquellas personas que han llegado al Cielo, conocidas o no, y por ello son Santas. Algunas han sido canonizadas, propuestas por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana, otras no. Son Santos, y al estar íntimamente unidos con Cristo, en comunión con Él, les pedimos que intercedan por nosotros ante el Padre.

Es una tradición que viene de lejos, de muy lejos. Hay que viajar al año 156 d.C., casi nada. La comunidad de Esmirna escribió una carta a la Iglesia de Filomelio, comunicándole la muerte de su obispo Policarpo. De esa carta, que habla de Policarpo y de los mártires en general, se puede deducir que la comunidad cristiana los veneraba, y que honraban su memoria el día del martirio con la celebración de la Eucaristía. Se reunían en el lugar donde estaban sus tumbas, haciendo patente la relación que existe entre el sacrificio de Cristo y el de los mártires. La veneración a los santos llevó a los cristianos a erigir sobre las tumbas de los mártires grandes basílicas como la de San Pedro en la colina del Vaticano, la de San Pablo, la de San Lorenzo, la de San Sebastián, todas ellas en Roma. De esa adoración y veneración por los Santos, por los mártires que en el tiempo han sido y son, llegamos hasta hoy, una historia fascinante.

¿Y con los que no han llegado al cielo? Pues hoy celebramos su día, el de los Fieles Difuntos, una fiesta que responde también a una larga tradición de fe en la Iglesia: orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, pasan después de su muerte por un proceso de purificación, para obtener la completa hermosura de su alma. 

La Iglesia llama "Purgatorio" a esa purificación; y para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14). 

La práctica de orar por los difuntos es antiquísima. El libro segundo de los Macabeos, en el Antiguo Testamento, dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46); y siguiendo esta tradición, la Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos. 

Al respecto, San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas y oraciones por su eterno descanso". 

Y por ello rezamos y oramos millones de personas en el mundo, por el eterno descanso de nuestros Santos y Difuntos. 

Buen fin de semana a TODOS. 

Iglesia Triunfante
Iglesia Purgante
Iglesia Militante

sábado, 26 de octubre de 2013

De la mano de la ciencia

Desde que el hombre es hombre ha tenido necesidad de una búsqueda de Dios, o de dioses, según se mire. Algo tiene que ver el que, a diferencia del resto de millones de especies que nos rodean, seamos la única capaz de preguntarnos por el cómo, cuando o porqué de las cosas. Tenemos sed de verdad.

Algunos ven hoy en la ciencia a un nuevo dios, y como tal lo oponen frontalmente a todo lo metafísico, considerando que aquella, la ciencia, es incompatible, de facto, con la fe, y si es con la fe católica ya no digamos.

La vida de Santo Tomás de Aquino (1224-1274 d.C), o Doctor Angélico como fue apodado, puede sintetizarse en unos pocos pero significativos y substanciales verbos: rezar, estudiar, predicar (como buen dominico), enseñar, escribir y viajar. Para el patrón de profesores y estudiantes, autor de la Enorme, con mayúscula, “Suma Teológica”, la Ciencia y la Fe no se contradicen sino que se complementan, pues la misión de ésta no es tapar los agujeros de aquella, ni siquiera la de tapar los huecos de nuestra ignorancia. Tampoco es cierto que la fe y la religión contengan solamente aquello que no podemos explicar por medio de la ciencia. Me quedo con el Doctor Angélico al señalar que mientras la ciencia es nuestra herramienta racional para conocer el mundo, la fe es nuestra única respuesta posible a la experiencia de la aparente irracionalidad de ese mundo en donde, como señala Max Weber  en La política como profesión, observamos que al lado del Bien también existe el Mal y, además, que de las buenas intenciones no siempre surge el Bien, como que tampoco de las malas siempre y necesariamente surge el Mal.

Concluyo esta reflexión sobre el diálogo entre Ciencia y Fe con Newton (1643-1727), que como todos ustedes saben fue el fundador de la física teórica clásica: “Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo, no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”, dijo el científico.

Perdón, caigo ahora en la cuenta de que algún avispado lector pensará “¡pues no ha avanzado la ciencia desde Newton!”. Bueno, la ciencia como tal no es que avance o retroceda, pero aceptamos el sentido de la expresión y tomamos como ejemplo a Allan Sandage (1926-2010), uno de los más grandes astrónomos que ha tenido Estados Unidos, el cual, habiendo logrado calcular la velocidad con la que se expande el universo y la edad del mismo por la observación de estrellas distantes, dijo: “Era casi un ateo prácticamente en la niñez. La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho más complejo de lo que podemos explicar. El misterio de la existencia solo puedo explicármelo mediante lo Sobrenatural”.

Buen fin de semana.



sábado, 19 de octubre de 2013

Hasta el final*

La semana pasada fueron beatificados en Tarragona 522 mártires de la Iglesia Católica en España. Sé que a algunos les pesa que hable de estas cosas, pero desde mi pequeñez y con amor fraterno les diré que no se preocupen, que  soy libre, que "no tengo miedo" y que pueden cerrar la pestaña de mi blog en este mismo momento.

Lo que más me impresiona de alguna de las biografías de estas 522 personas es que pudieron salvar su vida, pudieron evitar el disparo en la nuca o el pecho de haber renunciado a su fe, de haber negado a Cristo. Pero no lo hicieron y dieron su vida por Él, pero también por nosotros, pues murieron perdonando a aquél que les quitaba la vida, amando hasta el extremo. Por eso, como nos recordó el Papa, los mártires deben iluminar nuestras vidas cristianas para "salir de nosotros mismos, de nuestro egoísmo, de nuestro bien estar, de nuestra pereza, de nuestras tristezas, y abrirnos a Dios, a los demás, especialmente a los que más lo necesitan". Y es que nunca ha sido fácil seguir a Cristo, no lo fue ayer, no lo es en la actualidad (¿cuántos cristianos son hoy los perseguidos, encarcelados o "crucificados" -socialmente hablando- por el hecho de serlo?) y tampoco lo será mañana, por eso el ejemplo de los mártires está tan cargado de amor, esperanza, misericordia, perdón y misterio. "¿Cómo se explica su fuerza sobrehumana de preferir la muerte antes que renegar de la propia fe en Dios?", se preguntaba el cardenal Ángelo Amato en Tarragona, a donde acudió en representación del Santo Padre para la beatificación.

Monseñor Ángelo Amato recordó algo que hemos olvidado, pues los mártires asesinados antes y después del inicio de nuestra triste guerra civil "no eran combatientes, no tenían armas, no se encontraban en el frente, no apoyaban a ningún partido, no eran provocadores. Eran hombres y mujeres pacíficos. Fueron matados por odio a la fe, sólo porque eran católicos, porque eran sacerdotes, porque eran seminaristas, porque eran religiosos, porque eran religiosas, porque creían en Dios, porque tenían a Jesús como único tesoro, más querido que la propia vida". Y por eso mismo, porque murieron por amor y perdonando han sido proclamados beatos; el domingo pasado Tarragona celebró una gran fiesta del perdón.

Antes de terminar quiero traer aquí una breve semblanza de uno de los mártires beatificados en Tarragona.  El Padre, y ahora Beato, Pedro Sadurni era profesor en el colegio San José de la localidad de Tremp, Gerona. En agosto de 1936 fue detenido, encarcelado, atado con sogas por los codos y fusilado junto a otros 72 sacerdotes, minutos antes de su ejecución un miliciano exclamó: ¡A éste no lo matéis, que nos daba de comer! Pero murió, siguió a Cristo hasta el final.


* Estas líneas se las quiero dedicar a mi hermana Ana, porque me animó a volver a compartir mi fe en este blog, a no tener miedo y a seguir firme en la fe, con la ayuda de Dios. Gracias Anita.

Murieron por su fe

sábado, 12 de octubre de 2013

María en Caesar Augusta

Caesar Augusta, o Caesaraugusta, fue una ciudad romana cercana a Zaragoza, fundada como colonia inmune de Roma en el año 14 a.C. Años después, convertida ya en una de las comunidades cristianas más antiguas de España, fue elegida por Santiago el Mayor para anunciar la Palabra de Dios en territorio hispano.

Cuenta la tradición que, a su paso por Caesaraugusta, estaba el Apóstol Santiago un tanto desanimado, cabizbajo, pues ante la proclamación de la Buena Nueva, de la Palabra de Dios, no recibía de sus hermanos hispanos la respuesta de alegría y entusiasmo por él deseada. Debemos situarnos en el año 40 d.C., es entonces cuando se presentó María, Virgen, para ofrecer a Santiago su apoyo y aliento. Ante ese hecho, y según el testimonio recogido por Gregorio Magno en obra custodiada en el Archivo del Pilar de Zaragoza, Santiago y los siete primeros convertidos de Caesar Augusta edificaron una capilla de adobe a orillas del Ebro, en honor a la Virgen María quien, como testimonio de su paso por la ciudad, dejó una columna de jaspe conocida popularmente como “El Pilar”, columna que fue a parar a la capilla mencionada... Empieza ahí, en Zaragoza, la adoración milenaria a la Virgen María en la advocación de El Pilar.

De entre los milagros atribuidos a la intercesión de la Virgen del Pilar podemos destacar el del mendigo Miguel Pellicer, también conocido como “Milagro de Calanda”, al que el 29 de marzo de 1640 se le restituyó la pierna que fue amputada en octubre de 1637. El milagro fue proclamado por el arzobispo Pedro Apaolaza Ramírez después de un proceso en el que intervinieron tres jueces civiles y fueron interrogados veinticinco testigos.

Hoy celebramos la festividad de la Virgen de El Pilar, que además es patrona de la Guardia Civil, cuerpo cuyos hombres y mujeres velan y han dado su vida por nosotros, nuestra paz y seguridad. También celebramos la Fiesta de la Hispanidad, en la que conmemoramos esos lazos espirituales y culturales que nos unen a nuestros hermanos del otro lado del Atlántico, un motivo de orgullo.


Que la Virgen de El Pilar nos guarde y ampare, nos proteja y consuele, nos alimente y fortalezca en la fe, en la unidad y en la caridad necesaria para amar al prójimo y a todos aquellos que hoy nos ofenden, insultan, atacan y persiguen por razón de nuestra fe. Que así sea.

La imagen de la Virgen de El Pilar
en la Iglesia-Catedral de San Juan, Albacete.

martes, 9 de julio de 2013

Lumen Fidei (2/2)

Acabo de terminar de leer Lumen Fidei.

Y empiezo concluyendo: ¡Cuánto Bien va a hacer Lumen Fidei! Menudo regalazo, para los que tienen y para los que no tienen fe.

En Transmito lo que he recibido, la tercera de las cuatro partes, el Santo Padre nos habla de la Iglesia como madre y transmisora de la fe, de la importancia de los padres en ese transmitir, nos explica de forma clara y concisa porqué hierran los que “creen, pero no en la Iglesia”, y hace especial hincapié en la importancia de los sacramentos en general, y del Bautismo y la Eucaristía en particular, para la transmisión de la fe. Todo ello sin perder de vista elementos esenciales como la oración o el cumplimiento de los diez mandamientos (decálogo). Del mismo modo nos advierte (algo que quizás hayamos perdido de vista en estos tiempos donde impera el “todo vale”), al abordar la unidad e integridad de la fe, de esos nuevos herejes, que fueron viejos en otros tiempos. Señala San Pablo: “yo sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso de entre vosotros mismos surgirán algunos que hablarán cosas perversas para arrastra a los discípulos en pos de si” (Hch 20,27). A esos mismos lobos también se refirió en su día Benedicto XVI.

Por último, en Dios prepara una ciudad para ellos, S. S. Francisco nos habla de la importancia de la fe para el bien común en esa “ciudad que Dios está preparando para el hombre”, donde la justicia, el derecho y la paz, han de reinar. Una ciudad en la que Lumen Fidei señala a la familia como principal protagonista, invitando a los padres para que “cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen el crecimiento en la fe de los hijos. Sobre todo los jóvenes… deben sentir la cercanía y la atención de la familia y de la comunidad eclesial en su camino de crecimiento en la fe… Los jóvenes aspiran a una grande”. Nos habla también de fe como luz para la vida en sociedad, y nos alerta: no puede haber auténtica fraternidad entre hermanos si perdemos de vista la referencia al Padre.

Emotivo el apartado dedicado al sufrimiento. “El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor”. ¿Acaso no recibieron luz de leprosos y pobres San Francisco de Asís y la Beata Madre Teresa de Calcuta?” En Cristo, Dios mismo ha querido compartir con nosotros este camino y ofrecernos su mirada para darnos luz. Cristo es aquel que, habiendo soportado el dolor, inició y completa nuestra fe”.

Como no podía ser de otra manera, en una Encíclica que lleva por título el de La Luz de la fe, el Santo Padre se despide de sus fieles con la “bienaventurada que ha creído” (Lc 1,45), que no puede ser otra sino la Virgen María, madre de Dios, aquella que nos recuerda que “quien cree no está nunca solo”. Yo lo he experimentado, y doy fe.


Concluyo con el inicio: ¡Cuánto Bien va a hacer Lumen Fidei! Léanla, aunque no crean, pues en cada uno de nosotros, de ustedes y de servidor, independientemente de nuestro credo, estoy seguro que han pensado tanto Benedicto XVI como el Papa Francisco a la hora de escribirnos esta Carta.

Hermanos en Cristo

sábado, 6 de julio de 2013

Lumen Fidei (1/2)

Ayer se presentó la Carta Encíclica Lumen Fidei. El Santo Padre se dirige en ella al conjunto de la Iglesia Católica, y al resto de la humanidad, me atrevería a decir. Es una carta peculiar en varios aspectos: la primera firmada por un Papa con el nombre de Francisco, que además es el primer Papa procedente de la orden religiosa de los Jesuitas, o la primera en ser redactada a dos manos pero pensada a cuatro –ya que fue Benedicto XVI el que hizo una primera redacción de la misma, con las posteriores aportaciones de Francisco.

La Luz de la Fe se divide en cuatro capítulos: 1. Hemos creído en el amor, 2. Si no creéis, no comprenderéis, 3. Transmito lo que he recibido y, por último, 4. Dios prepara una ciudad para ellos.

Escribo estas líneas habiendo leído tan solo los dos primeros capítulos, pero su lectura, como no podía ser de otra manera, me ha llenado de Luz. Y doy gracias a Dios por ello.

A lo largo de Hemos creído en el amor -¿qué es Dios sino amor hecho hombre y muerto en la Cruz para el perdón de nuestros pecados?- nos encontramos con el ejemplo valiente de Abraham, con la fe del pueblo de Israel, con la fe cristiana como camino para alcanzar la plenitud y la salvación o con el apartado, muy interesante, dedicado a la forma eclesial de la fe -¿cuántos católicos sabemos realmente lo que significa ser miembros de la Iglesia?

En Si no creéis, no comprenderéis nos encontramos con temas muy sugerentes y que a mí personalmente me seducen mucho, Fe y verdad, el Amor como conocimiento de la verdad, la fe como escucha y visión -¿no les parece que vivimos rodeados de ruido y sin tiempo para “ver”?-, un tema que me interesa especialmente, que es el del diálogo entre la Fe y la razón, la Fe como el vía para la búsqueda de Dios o la relación que guarda la Teología con todo ello.

La Carta Encíclica Lumen Fidei está escrita con total claridad y transparencia, en un lenguaje sencillo y luminoso. Recomiendo su lectura a todo el mundo, creyente o no creyente, católico o no, pues no hay duda de que arroja Luz. Termino con Dante, cuando en la Divina Comedia, después de confesar su fe ante San Pedro, la describe como “chispa/ que se convierte en una llama cada vez más ardiente/ y centellea en mí, cual estrella en el cielo”.


El martes más. Buen fin de semana.


martes, 2 de julio de 2013

El Mellizo

Mañana, día 3 de julio, se celebra la festividad de Santo Tomás, uno de los Doce Apóstoles, conocido como el Mellizo.

Es Tomás protagonista de unos de los episodios más impactantes, a mi juicio, del Evangelio de San Juan cuando, Cristo resucitado, aparece en el lugar donde los Apóstoles se encuentran reunidos, les enseña sus manos y costado y les da la paz. Ante la evidencia de encontrarse ante el Señor los discípulos se llenaron de alegría. Tan solo uno de los Apóstoles faltaba, Tomas.

Cuando el Mellizo se une a sus compañeros éstos le dicen que han visto al Señor, que han permanecido en su presencia unos instantes. Tomas no les cree. Es necesario que Jesucristo haga un nuevo acto de presencia, a los ocho días, para que Tomas meta la mano en Su costado y exclame: “¡Señor mío y Dios mío!" Y Jesús le diga: “Has creído porque has visto. Dichosos los que creen sin haber visto”. (Jn 20, 19-29).

La vida de Fe no es un camino de rosas, ni es lineal en el tiempo, tiene sus altibajos y sus contradicciones, exactamente igual a las vividas por los discípulos elegidos por el Señor. Después de traicionarlo por cuatro monedas, negarlo y desconfiar de Él, los Apóstoles llegaron a ser santos. El testimonio no es baladí. Más reciente en el tiempo tenemos el maravilloso testimonio que San Agustín nos relata en sus Confesiones

Tomás, el Mellizo, nos recuerda cual poderosa es la tentación de la incredulidad, de la pereza, la victoria de lo fácil. “Has creído porque has visto. Dichosos los que creen sin haber visto”. Quizás sea conveniente prepararnos para que cuando estemos en un momento “alto” no nos lo “creamos” demasiado, en el sentido de pensar que ya hemos llegado a donde íbamos; ni cuando estemos en un momento de “bajón” perdamos la Esperanza de seguir en el Camino, la Verdad y la Vida. Santo Tomás intercederá por nosotros con la ayuda inestimable del Espíritu Santo. Que así sea.

Tomás cree porque vé



martes, 23 de abril de 2013

El libro y Él: ¡Oh cosa maravillosa!

Hoy hemos celebrado en Albacete, coincidiendo con el Día Internacional del Libro –y no por casualidad-, una Misa de Acción de Gracias por la declaración de Ntra. Sra. De la Enseñanza, “Mater Veritatis”, como patrona de los profesores y estudiantes de la diócesis de Albacete. Los que formamos parte de uno u otro colectivo, o de ambos, estamos de enhorabuena. 

Traigo aquí, en agradecimiento, un Poema de don Miguel de Cervantes que espero les guste. 

Si en Pan tan soberano,
se recibe al que mide
cielo y tierra;
si el Verbo, la Verdad,
la Luz, la Vida
en este Pan se encierra;
si Aquel por cuya mano
se rige el cielo,
es el que convida
con tan dulce comida
en tan alegre día.

¡Oh cosa maravillosa!
Convite y quien convida
es una cosa, alégrate,
alma mía,
pues tienes en el suelo
tan blanco y tan lindo
Pan como en el cielo.

 Miguel de Cervantes Saavedra

 Miguel de Cervantes

Mater Veritatis

martes, 16 de abril de 2013

Celebrando la II República

Ruego disculpen mi ausencia en Madrid los aliados de la libertad que el domingo tomaron sus calles, “sus” de Madrid, no de los “aliados”, claro está. Me quedé en casa releyendo el primer capítulo de Memoria y Esperanza. Relatos de una vida, de don Marcelino Oreja (La esfera de los libros, 2011).

Estoy tranquilo, me cuentan que hubo mucha gente, mucha bandera tricolor, mucha hoz y martillo, por lo que mi ausencia no debió notarse demasiado: ¡descanso me queda! Además, por una de las fotos que vi ayer en la prensa, algunos salieron del armario y se pusieron sus preciadas camisetas, en una de ellas se leía: “Bolcheviques 1917”. A mí, que quieren que les diga, pero es que eso de bolchevique me suena mal, muy mal.

Don Marcelino dedica el primer capítulo de su autobiografía a la familia y al asesinato de su padre. Mal que les pese a muchos, hay personas que aún siguen llamando a las cosas por su nombre, y que te peguen tres tiros en la nuca no es un accidente, sino un asesinato. Con permiso de don Marcelino, leemos:

“Mi padre tomó parte muy activa en la defensa del Estatuto de Guernica en el año 1931 y proclamó, en un memorable discurso pronunciado en Guernica en defensa del Estatuto el 12 de julio de 1931, que los derechos que el pueblo vasco reclama son anteriores a la construcción misma del Estado español, añadiendo que ni el rey antes ni el partido de la República ahora pueden, con las Cortes solas, sin contar con las Juntas generales, legislar respecto de los derechos de un pueblo, derechos que nacen del seno de su Constitución histórica y que nunca debieron haber sido modificados sin la voluntad libérrima de nuestro país. Y concluyó afirmando que aunque algunos quieran ver en estas palabras el fantasma del separatismo, es preciso decirlo muy claro, que no somos separatistas aquellos que hemos sostenido siempre que España es un conjunto de unidades históricas y que separatistas son todos aquellos que tratan de establecer una divisoria que corte todo recuerdo al pasado y se empeñan en hacernos olvidar nuestra grandeza y nuestra tradición. Esta idea la desarrolló en muchos de sus discursos. En el que pronunció en el Círculo Tradicionalista en diciembre de 1932 expresó con claridad su pensamiento al afirmar: España es una federación de regiones que han sido formadas por la naturaleza, intensificadas por la religión, gobernadas por la monarquía y administradas por los concejos. Es una federación histórica que reconoce una personalidad histórica y jurídica a las regiones y al Estado” (páginas 19 y 20).


Por si a alguien se le escapa, adelanto ya que estamos hablando de una persona con profundas convicciones tradicionalistas...

“La imagen que de él conservo es la de un hombre alegre, esperanzado, preocupado por los demás, profundamente religioso, conocedor de los Evangelios, lector asiduo de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, y atento a los movimientos sociales sobre los que debatían en los círculos de estudio de la Asociación Católica de Propagandistas, de los que era asiduo participante” (página 22).

… Y cristianas.

“Al poco tiempo de proclamarse la República se fue configurando en el País Vasco –de donde procede toda la familia de don Marcelino- un sistema de relaciones laborales que pronto se caracterizaron por una fuerte impregnación obrerista y proletaria, un alto índice de sindicación de los trabajadores, sobre todo en Vizcaya y Guipúzcoa, y la politización de las organizaciones obreras, con un claro predominio socialista ugetista en las zonas de Éibar y Mondragón y en general en toda la provincia de Guipúzcoa.
Todo ello alcanzó un fuerte endurecimiento en el bienio radical, a partir de octubre de 1933, con una cada vez más acusada orientación revolucionaria desde la salida de los socialistas del Gobierno en el mes de septiembre y la derrota de la izquierda en las elecciones de noviembre de 1933. La consecuencia fue un aumento de huelgas, como las convocadas por UGT, llamamientos a la unidad obrera, apelaciones a la revolución y la adhesión de las federaciones socialistas a Largo Caballero y a las Alianzas Obreras”.

No me dirán que no les suena… Lean, lean.

“El País Vasco se había convertido en los meses anteriores a octubre de 1934 en uno de los focos de mayor tensión de España, lo que hizo pensar a los responsables de la revolución –porque lo que en la democrática y muy republicana España de 1934 se estaba urdiendo era una revolución; que gobernase la CEDA era intolerable, oiga- que el movimiento podía tener allí una amplia respuesta” (páginas 23 y 24).

… Entramos en materia.

“Mondragón, 5 de octubre de 1934
El cabecilla del comité revolucionario era Celestino Uriarte Bedia. Su cuartel general era la Casa del Pueblo. Varios de los miembros del comité fueron a la casa de mi abuelo, donde residían mis padres cuando iban a Mondragón. Mi padre había llegado un par de días antes de Madrid, para pasar una semana con mi madre, que estaba encinta esperando mi nacimiento desde hacía cinco meses. Llevaban casi seis años casados y por fin tenían la gran ilusión de que naciera su primer hijo.
Los revolucionarios, armados con escopetas y pistolas, al llegar a la casa de mi abuelo a las ocho de la mañana tocaron el timbre. Les abrió mi madre. Varios eran trabajadores de la Unión Cerrajera. Bajó mi padre y se lo llevaron a la Casa del Pueblo. Allí se encontró con dos compañeros de la Cerrajera, Resusta y Azcoaga. A los tres los encerraron en una habitación y en el cuarto de al lado constituyeron un tribunal popular, que acordó darles muerte” (páginas 24 y 25).

Continuemos a ver que ocurrió en la España democrática y republicana de octubre de 1934.

“… En medio de aquél revuelo, según cuenta uno de los participantes en el apresamiento de mi padre, Jesús Trincado, militante ugetista, apareció un tipo a quien éste denomina peligroso fanático, a quien no identifica pero que he sabido que se apellidaba Ruiz, y preguntó al jefe de la banda: Celestino, ¿qué hacemos con éstos?, refiriéndose a los tres que estaban detenidos. El líder revolucionario Celestino Uriarte contestó llevarlos detrás. Los sacaron por la puerta trasera de la Casa del Pueblo, hacia una huerta, y les dijeron que subieran a un murete de poco más de un metro de altura. Azcoaga trepó el muro y se volvió para ayudar a mi padre a pasarlo. Detrás iba Resusta. Entonces sonaron las descargas. Azcoaga pudo escapar, Resusta quedó muerto en el acto y mi padre resultó malherido, con los brazos abiertos en cruz. Presentaba cuatro heridas: un tiro de pistola en la columna vertebral, otro en la cabeza, un tercero en la mano y el cuarto, de escopeta, en el brazo derecho”(página 25).

Me voy a ahorrar el desenlace.

Ya ven, recordando estos hechos celebre yo el pasado domingo la proclamación, el 14 de abril de 1931, de nuestra muy democrática, respetuosa, tolerante, universal y libre II República. De izquierdas, claro.

"Memoria y esperanza, con su temblor de ansiedad, son los puntos de apoyo del genio creador del hombre y, tal vez, especialmente, del hombre español. Recordar y esperar es, en suma, crear, y crear está siempre a un paso de creer".

(Discurso de contestación de Gregorio Marañón al de entrada en la Real Academia Española de Pedro Laín, pronunciado el 30 de mayo de 1954).

La Esfera de los libros, 2011

martes, 9 de abril de 2013

Los pobres de Miami*

Tomás Regalado. Seguro que les suena a chino pero éste es el nombre del alcalde de la ciudad de Miami. ¿Y qué demonios hace el alcalde de la afamada ciudad en mi blog? Lean, lean.

Mal que les pese a muchos, la Iglesia Católica es la institución a nivel mundial que más hace por los pobres, por los que menos tienen; como no podía ser de otra manera. Un ejemplo de ello lo tenemos en la orden religiosa fundada por Agnes Gonxha Bojaxhiu. Las Misioneras de la Caridad constituyen hoy día un “ejército” repartido por todo el mundo con 4500 religiosas volcadas con, para y por los pobres, tal y como estableció la Madre Teresa de Calcuta haciéndose eco de lo que nos dice el Evangelio de San Mateo; “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mt. 25, 35-36).

En Miami también hay pobres y allí también tienen su presencia, al menos de momento, las Misioneras de la Caridad. El pequeño convento donde residen éstas misioneras -que viven sin aire acondicionado, lavadora ni televisión-, ha recibido hace unos días una notificación del Ayuntamiento de la ciudad prohibiéndolas dar de comer al hambriento sin autorización. ¿Autorización para dar de comer al pobre? Pues ya ven. Es más, la nota culmina con la siguiente lindeza: “la operación de un negocio -¡ojo!- sin las licencias requeridas es ilegal bajo la ley estatal y local, y es penalizado con arresto criminal o cierre de negocio”. Todavía tendremos que ver a las Hermanas entrando en prisión por dar de comer al que no tiene qué llevarse a la boca, tiempo al tiempo.

Pero claro, todo tiene su porque. Resulta que el comedor de las Misioneras de la Caridad está más cerca que lejos de dos adineradas instituciones de la ciudad, el Hospital Jackson Memorial y la Universidad. “Llevaos a los pobres de aquí, sucios, malolientes, pordioseros”, parece ser el auténtico fondo de la cuestión. Claro, las Hermanas dan de comer a diario a unas 300 personas que luego deambulan por los alrededores y claro,…, eso no puede ser.

Desde el nacimiento de la Iglesia Católica en Cristo no pocos han sido los dictadores de todo nombre y condición que han intentado acabar con ella. En ello empeñó su vida Juliano, conocido como “el Apóstata”, que fue emperador de los romanos desde el 3 de noviembre del 361 d.C. –momento en el que reniega públicamente del cristianismo, declarándose pagano y neoplatónico- hasta su muerte. Sonado es su fracaso. Pero el fracaso en el envite de otros personajes como Hitler, Stalin o Mao también es estrepitoso. No serán los últimos.

Jesús impregno a la Iglesia con un “arma” tremendamente potente: la caridad para con el prójimo, y muy especialmente para con el pobre. Por eso “dar de comer al hambriento” molesta de aquella manera, no solo en Miami, también aquí. El señor Tomás Regalado debería conocer un poco la historia de la Iglesia y, de paso, abrazar humanamente a Cristo. Me temo que para cuando caiga en la cuenta será demasiado tarde, ya habrá perdido la alcaldía de la ciudad, que no es suya, también lo es de los pobres.

La Hermana Joselle, una de las Misioneras de la Caridad de Miami, 
sirviendo comida para los desamparados. Roberto Koltun/El Nuevo Herald 

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Hoy tenía intención de hablar de la nueva campaña demagógica orquestada por las filas dirigentes de las juventudes socialistas de España contra la Iglesia. Pero si son buenos entendedores, con las anteriores palabras bastan. Si lo mejor que tienen que ofrecer a España es éste nuevo ataque a la Iglesia batirán un nuevo record, y veremos si llegan a 75 los diputados en las próximas elecciones. Tiempo al tiempo. Tampoco estaría mal que estos chicos le dieran una vuelta a la historia de España.


*Texto redactado en base a la información aparecida en el diario El Nuevo Herald, en su edición del 3 de abril del 2013.

martes, 26 de marzo de 2013

El beso de Judas


El beso de Judas, de Rafael Gil, se rodó entre el 8 de agosto y el 10 de noviembre de 1953 en Tierra Santa, a donde se desplazó el director con su equipo. El proyecto en su origen fue de lo más humilde, pero las buenas perspectivas que causó entre distintas productoras permitieron a don Rafael “ampliar” su trabajo. Obtuvo el premio a la mejor película en el Festival de Cine de Venecia.

Vi la película el pasado domingo de Ramos, día en el que se recrea y conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, vitoreado por el mismo pueblo que días después gritaría ante Poncio Pilatos: “¡Crucifícalo, crucifícalo!”. Así somos. A mi juicio, estamos ante un extraordinario film para dar la bienvenida a la Semana Santa, la más importante del calendario cristiano. La película ofrece una recreación bastante acertada de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Pero lo que la distingue de otros trabajos semejantes es que narra el Misterio desde el punto de vista de Judas, el Apóstol elegido por el propio Jesús y que le ha de entregar a la Cruz por un puñado de monedas; todo ello con un retrato psicológico del personaje magistral, así como de la tradición, ritos y costumbres de la sociedad judía de la época.

De la película -de las Sagradas Escrituras, en definitiva-, varios aspectos a resaltar: ¿Quiénes son los apóstoles? Jesús elige para su misión a personas corrientes y sencillas, humildes, pecadoras, que aún viendo sus “signos” no creen, que prometen fidelidad y lealtad eterna pero a la hora de la verdad niegan conocer a su Maestro, hasta en tres ocasiones le niega Pedro. El Sanedrín, consejo de los Sumos Sacerdotes, que al no poder condenar a muerte a Jesús por no ser de su competencia, y viendo peligrar su poder, lo entregan a la autoridad romana señalándolo como conspirador del Cesar. O Pilatos, que encarna la viva imagen de la dictadura del relativismo que hoy padecemos, actuando, no en pro de la justicia, sino en pro del interés propio, a sabiendas de que condena a muerte a un Hombre “en el que no ve culpa alguna”.

¿Y el papel de la mujer? Son las mujeres (y hablo en general de todas ellas, su Madre la Virgen María, María Magdalena, la Verónica –de la que no se habla en las Escrituras-, etc.) de la Pasión de Jesús las que no le abandonan, las que permanecen a su lado con una humildad, lealtad, fidelidad y amor incondicionales. ¿Quiénes permanecen junto a Jesús en la Cruz una vez que expira? Por ello no es de extrañar que sean esas mismas mujeres las escogidas para dar testimonio de lo más grande de nuestra religión cristiana, la Resurrección de Jesús. Porque sin Resurrección nuestra Fe no tiene ningún sentido. Los propios Apóstoles, viendo, no creyeron, y por eso Jesús, ya resucitado, tuvo que salir de nuevo a su encuentro.

No soy ningún experto en cine, algún día le preguntaré su opinión a mi amigo Antonio Serrano, maestro cinéfilo, pero no creo equivocarme al recomendar El beso de Judas como un extraordinario “entrante” del “gran banquete” que nos espera…


martes, 19 de marzo de 2013

Padre, sin miedo, a la orilla del mar.


Relato a la orilla del mar

Paseaba descalzo en contacto con el agua salada del mar. Había acudido a la isla de la que tanto le habló hace ya muchos años. Con el devenir de los días, y las dichosas circunstancias, sin las que ninguno de nosotros seríamos nosotros mismos, perdió su rastro. Acudir a su isla era una forma de encontrarse con ella, de pasear por donde caminaron sus pies, de contemplar los paisajes que disfrutaron sus ojos. A lo lejos vio a un grupo de mujeres jóvenes haciendo pic-nic, pensó entonces en los buenos ratos que habría pasado en esa misma playa, soñando junto a sus amigas. Y se miró al ombligo, reconociendo lo torpe y lo grandioso que puede llegar a ser el hombre al mismo tiempo. Fue entonces cuando una gaviota levantó el vuelo, y recordó el día en que alcanzó a perdonarse.

Paseo a orillas del mar, Sorolla. 


“No tengáis miedo” (Juan Pablo II)

Y entonces leyó: - Un verdadero cristiano es completamente libre. “Ha comprendido que tiene que ser un escándalo para este mundo –destaca el filósofo Hildebrand-… Debe aceptar alegremente ser tomado por loco, ridículo y retrasado mental”. (Libertad vivida con la fuerza de la fe, Jutta Burggraf).

Juan Pablo II besa la Cruz


San José

Día del Padre y patrono de la Santa Madre Iglesia. Fue de puerta en puerta, fatigado, junto a su mujer María, la madre del Niño. Fueron tantas las puertas cerradas. Eran pobres, no tenían nada y lo tenían Todo. Al final fueron padres en un pesebre sucio y maloliente. Fue un nacer mucho más duro que todo su trabajo en el taller, y mucho más emocionante.

San José obrero


jueves, 14 de marzo de 2013

Habemus Gran Papam: Francisco I


Sin saber muy bien qué es lo que depararía, esta tarde leía:

“Así pues, a los presbíteros entre vosotros, yo presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y partícipe de la gloria que se va a revelar, os exhorto: pastoread el rebaño de dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona inmarcesible de la gloria. Igualmente los más jóvenes: someteos a los mayores. Pero revestíos todos de humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes” (1 Pedro 5, 1-5). Y de este modo exhorta Pedro a los presbíteros y a los jóvenes en la primera de sus cartas, tal y como lo recogen las Sagradas Escrituras.

No falto a la verdad si digo que cuando estos días pasados leía los perfiles de algunos de los “papables” advertía una competencia dura pues había, hay, mucho nivel humano, teológico y espiritual, sobrada experiencia, dentro del conjunto de los cardenales, al final lo que menos ha importado es la edad.

Llegué al perfil del argentino Jorge Mario Bergoglio no porque fuera uno de los papables, que no lo era (al menos para los miles de “entendidos” que aparecieron de repente en Roma, solo periodistas han sido casi 6.000), sino porque era el único cardenal jesuita. Tengo que reconocer que su biografía me resultó bastante atractiva (hoy distintos medios de comunicación anunciaban que fue el segundo cardenal más votado en el Cónclave que eligió como Pastor a Benedicto XVI).

¡Habemus Papam! El Cardenal Bergoglio pasa a ser el Papa Francisco I, el tercero del recién estrenado siglo XXI. Reconozco que me encanta. Y lo primero que me gusta es que una vez más la Iglesia ha roto esquemas. Debido a tanto “entendido” el conjunto de fieles cristianos tenían puesta la mirada en ocho o diez nombres, ninguno de ellos, como ya he dicho, era el de Bergoglio. ¡Me encanta!

Si uno analiza fríamente su aparición en público como nuevo Obispo de Roma, hay varias cosas que destacar. Ha comenzando su pontificado rezando, y lo ha hecho de forma especial por el Papa emérito Benedicto XVI. Después ha mencionado la importancia del pueblo en este nuevo caminar que inicia hoy la Iglesia junto al 266 sucesor de Pedro, Francisco I. Luego ha vuelto a rezar, arrodillándose, pidiendo a los fieles que, antes de ser bendecidos por Su Santidad, sean ellos lo que le bendigan a él, en silencio, en paz, encomendándose al Espíritu. Después ha agradecido la emotiva acogida en general, y a la diócesis de Roma en particular. Y deseando un feliz descanso a sus feligreses ha salido del balcón. Me vienen a la cabeza algunas palabras: sencillez, cercanía, espiritualidad, amor, entrega, esperanza, humildad, calma, paz, quietud, novedad…

Pero si de su aparición pública varias han sido las cosas a resaltar, que haya escogido el nombre de Francisco para su pontificado tiene también su aquél. San Francisco de Asís es el santo pobre. San Francisco Javier es el santo y patrono de los misioneros, San Francisco de Sales es el santo de la amabilidad, y de entre otros tantos Franciscos hay un español, San Francisco Solano, que fue llamado el “Taumaturgo del nuevo mundo” por la cantidad de milagros y prodigios que obtuvo en Hispano América, precisamente de donde viene nuestro Papa.

Adentrémonos un poquito más en su biografía. Es hijo de un empleado ferroviario y un ama de casa. Se ordenó sacerdote tarde, a los 33 años -la misma edad a la que servidor ha recibido el Sacramento de la Confirmación-, antes había estudiado química en la universidad. Como arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina era frecuente verle utilizando el transporte público en sus desplazamientos. Renunció a vivir en el palacio arzobispal para hacerlo en un pequeño piso junto a otro presbítero, ¿un arzobispo compartiendo un pequeño piso? Por la noche acostumbra a visitar personas mayores y ancianas, particularmente viejos sacerdotes de su diócesis, acudiendo al hospital o a sus residencias. Con esta información nos podemos ir haciendo, al menos a priori, una pequeña idea de la talla humana de la persona ante la que nos encontramos.

Pero es que hay algo de su biografía que a mí personalmente me ha llamado bastante la atención, a saber, cuando iba a ser nombrado cardenal detuvo a una serie de fieles argentinos que querían ir a Roma a acompañarle, y les pidió que el dinero del viaje lo destinaran a obras de caridad: ¡ojo! Tampoco se rasgó las vestiduras cuando hubo de llamar “hipócritas” a buena parte de los sacerdotes de su diócesis al rehusar bautizar a bebés de mujeres solteras: ¿dónde estaba Jesucristo sino entre los pobres y los pecadores?

Además, es conocida su denuncia de la corrupción política, las tensas relaciones que ha mantenido con la familia Kichner, su oposición a la unión en matrimonio de dos personas del mismo sexo, o lo poco amigo que fue de lo que se conoció como teología de la liberación.

Quién le iba a decir a San Ignacio de Loyola, que varios siglos después de fundar la Sociedad de Jesús, un Papa jesuita sería el encargado de guiar la barca de Pedro en los inicios del siglo XXI.

Que el Señor le proteja, la Virgen María le acompañe y el Espíritu le guíe en su misión.

Francisco I

martes, 12 de marzo de 2013

El mundo pendiente de Roma


Escribo estas líneas mientras escucho el juramento de cada uno de los cardenales que, ya en la Capilla Sixtina y bajo los espectaculares frescos de Miguel Ángel, tienen la responsabilidad de elegir al nuevo Obispo de Roma, sucesor de Pedro, el que ha de guiar el rumbo de la Santa Iglesia Católica los próximos años.

Transparencia, naturalidad, tradición, modernidad, todo se mezcla en estos momentos. Cardenales de todos los rincones geográficos del mundo, de los cinco continentes, blancos, negros y amarillos, juran ante el Evangelio secreto de todo lo que en el Cónclave va a ocurrir, con la finalidad de procurarse la mayor independencia y libertad a la hora de, encomendado el Espíritu Santo, elegir al futuro Pontífice.

Estamos ante un momento histórico, sin duda. Mientras esto ocurre imagino al Papa Benedicto XVI, ya emérito, orando ante la Cruz, pidiendo por los cardenales y por el nuevo sucesor de Pedro.

Sorprende el número de periodistas acreditados para informar desde Roma de todo lo relacionado con este acontecimiento único, casi cuatro mil según las últimas informaciones. El mundo entero está pendiente de lo que ocurre en Roma.

La puerta de la Capilla Sixtina acaba de ser cerrada y yo aquí dejo de escribir, con la certeza de que el futuro Papa será el mejor para la Iglesia de hoy y de mañana y con la tristeza de que mientras esto ocurre los cristianos siguen siendo perseguidos a lo largo y ancho del mundo, pero de esto mucha gente no se acuerda, o no quiere.

Fresco del techo de la Capilla Sixtina

jueves, 28 de febrero de 2013

La libertad vivida

con la fuerza de la fe.

Y hablando de la conciencia, hay una frase en la página 95 a la que no dejo de dar vueltas, me invita a la reflexión, al pensamiento, escribo sobre ella, me surgen preguntas, encuentro algunas respuestas, pero entonces cambian las preguntas, y vuelta a empezar...

"Cada hombre debe obrar en armonía con lo que le dice su conciencia", una frase que recoge la autora de Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II.



martes, 19 de febrero de 2013

Con total naturalidad


Hoy voy a escribir sobre mí.

La noticia de mi Confirmación se ha recibido de múltiples formas por familia, amigos y conocidos: alegría, emoción, sorpresa, incredulidad…

“Queridos primos, quería anunciaros personalmente que el próximo domingo, Dios mediante, recibiré en la Iglesia-Catedral de San Juan (Albacete) el Sacramento del Espíritu Santo, es decir, mi Confirmación. Me produce una gran alegría y me llena de emoción y esperanza el haber llegado hasta aquí en mi peregrinar cristiano, no exento de dificultades y peleas, y es por ello que quería compartir la noticia con vosotros. El haber entendido que la Iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra –en comunión con Él-, el haberme liberado de ciertos prejuicios, el haber profundizado en el conocimiento de las Sagradas Escrituras, todo ello no ha hecho sino reforzar mi Fe. Dios es amor, y nos lo mostró con la vida, pasión, muerte y resurrección de su Hijo; el haber sentido el amor de Cristo en la oración es una de las vivencias más hermosas que me han pasado, y en ello estoy seguro que mucho tiene que ver tanto el Espíritu Santo como la Fe de mis mayores (mañana tendré especialmente presente a los Abuelos). Un fuerte abrazo con todo mi cariño, Juan Pablo”. Y de esta forma anunciaba a mis primos hermanos la noticia de mi confirmación, y agradecido quedé por sus muestras de alegría y amor. Incluso mi primo “el ateo” me dio su bendición, o sea, su enhorabuena: gracias primo.

Recibir el sacramento de la Confirmación (uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana) a la edad en la que oficialmente murió Jesucristo no está de moda -¡hay tantas cosas que no están de moda!-, pero uno luego a luego va aprendiendo a ser libre, a vivir su vida, sus creencias y a hacer cosas que no están de moda, pero vamos, con total naturalidad.

Y con plena libertad veintiséis personas nos confirmamos el domingo 17 en las renuncias, juramentos y promesas que hicieran nuestros padres y padrinos con motivo de nuestro Bautismo, el primero de los sacramentos de iniciación en nuestra vida cristiana.

Con la Confirmación se fortalece y se completa la obra del Bautismo. Por este sacramento, el bautizado se fortalece con el don del Espíritu Santo. Se logra un arraigo más profundo a la filiación divina, se une más íntimamente con la Iglesia, fortaleciéndose para ser testigo de Jesucristo, de palabra y obra. Por él es capaz de defender su fe y de transmitirla. A partir de la Confirmación nos convertimos en cristianos maduros y podremos llevar una vida cristiana más perfecta, más activa. Es el sacramento de la madurez cristiana y que nos hace capaces de ser testigos de Cristo. Pero todo ello implica un compromiso del cristiano, no vale aquí tirar el guante y esconder la mano. ¡Y tenemos tanto miedo al compromiso! Los mismos apóstoles tuvieron miedo, hasta que el día de Pentecostés bajó el Espíritu Santo y les transformó. La Confirmación es, o debe ser, “nuestro Pentecostés personal”. Que así sea.

Concluyo. El domingo fue un día muy especial en el caminar cristiano de quien esto escribe. Además de recibir el don del Espíritu Santo, el principal y más importante protagonista, tuve la fortuna de compartir el acontecimiento con mis abuelos (física y espiritualmente, y que tanto han contribuido a mi Fe), mis padres (que ya van para 35 años de matrimonio, gracias siempre por vuestra entrega, ejemplo y cariño), mis queridos hermanos, cuñada y mi sobrino David, gran parte de mis tíos (incluyendo a mi siempre querida y estimada prima María), que en un gesto de amor quisieron acompañarme en lo que sabían era un día importante en mi vida cristiana. Los que por diferentes motivos no pudieron o no quisieron se que me tuvieron presente en su pensamiento y corazón. Gracias, infinitas gracias a todos, y especialmente a dos personas: a mi Madrina –que aceptó la petición con enorme ilusión y generosidad- y a nuestro Señor Jesucristo.