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jueves, 19 de diciembre de 2013

Volver al Pombo

Los que me conocen saben lo que disfruto con una buena tertulia. Y si no es buena tampoco pasa nada, que de todo se aprende. Dos o más personas sentadas a una mesa compartiendo vivencias, inquietudes, sueños e ilusiones. A veces suenan versos, otras chistes, en ocasiones leyendas y, de cuando en cuando, sentamos a los muertos a nuestra vera para que participen de la conversación, que también tienen su derecho, y nuestro cariño. Muy importante es el vino, de la viña, pero sin abusar, no se vaya a trabar la lengua. En otros tiempos se compartía hasta tabaco, en cigarrillo, en estado puro, para liar o para cargar la pipa. Ahora, si quieres saborear un buen tabaco, te montas la tertulia en tu casa. Cosas de la libertad de nuestros días.


Me viene todo esto a la cabeza porque he caído en la tentación. Sí, lo siento, mea culpa. Verán, el otro día cuando me quise dar cuenta estaba de "tertulia" con una buena amiga, pero no en un café cualquiera, sino “hablándonos” por washapp. Reaccioné a tiempo y cogí inmediatamente el teléfono, la llamé y la propuse quedar en el Pombo. Allí nos vimos a al rato y, ahora sí, conversamos hasta el amanecer - pero sin pipa.

"La tertulia del café de Pombo", 
de José Gutierrez Solana

Presidida por don Ramón Gómez de la Serna, vemos a su derecha
 nada más y nada menos que a don Cesar González Ruano, dos titanes de las letras. 
En el Pombo.

martes, 10 de diciembre de 2013

Arturo Más contra Cataluña

Arturo Más va a pasar a la historia como el político que mejor ha gestionado los cuartos de los compatriotas catalanes. Con Arturo el déficit catalán ha disminuido una barbaridad, oiga. La administración autonómica catalana se caracteriza por superar al resto de Comunidades en eficacia y eficiencia, por si no lo sabían. Sobre todo destacan los logros alcanzados por su Consejería de Sanidad, donde Arturo ha puesto toda la carne en el asador. No solamente no tienen listas de espera sino que médicos y enfermeros están, por ejemplo en Barcelona, de brazos cruzados esperando a que algún vecino de las Ramblas se ponga malo. Y eso cobrando el doble que el resto de colegas de España. Por no hablar de que ha convertido a Cataluña en la Comunidad Autónoma española a la que acude más inversión extranjera, la que cuenta con el menor porcentaje de personas desempleadas y los primeros ciudadanos trilingües del Estado con el dominio del español, el catalán y el inglés.

Por eso yo no entiendo cómo, con lo magníficamente bien que le va como gestor político, se ha tenido que complicar la vida montando un simposio “científico” que lleva por título España contra Cataluña, con lo bien que le va al tío. Y además, algo tiene que pasar con ese simposio cuando grandes historiadores han puesto el grito en el cielo con declaraciones como la del catedrático José Álvarez Junco (“el congreso es más una acusación de parte que un dictamen científico”), o la del académico Luis Ribot (“es increíble que en nuestro tiempo se usen esas prácticas de manipulación”), o las de García de Cortázar (“este congreso refleja claramente la irracionalidad del nacionalismo”), o las de José Antonio Escudero (“en Cataluña y País Vasco se está enseñando una historia deformada”). Me queda la duda de saber qué es lo que hubiera opinado al respecto el historiador español nacido en Gerona don Jaume Vicens Vives.

Yo no entiendo a Arturo, qué ganas de complicarse la vida, como empiece con estos desvaríos al final pasará a la historia como Más contra Cataluña. Con lo bien que lo está haciendo.

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El control de la educación, y por tanto de la historia, ha sido siempre “la joya de la Corona” de todo tipo de dictaduras, totalitarismos e ideologías perversas y obtusas. La Rusia de Stalin, la Alemania de Hitler o la China de Mao sirvan como ejemplos. En este sentido, nunca pasará de moda 1984, de George Orwell. De entre los errores que cometió Aznar en sus años de gobierno, probablemente el que peores consecuencias traiga a España como nación sea el de haber transferido a las Comunidades Autónomas las competencias en educación. No nos podemos extrañar ahora de que niños catalanes y vascos nos odien, ni de que niños navarros empiecen a hacerlo.



sábado, 30 de noviembre de 2013

Una gran fiesta solidaria, motivo de alegría

Este viernes y sábado hemos celebrado en España una gran fiesta solidaria. La campaña “Gran recogida de alimentos 2013 contra el hambre y el despilfarro”, promovida por los Bancos de Alimentos de toda la geografía nacional, va a ser todo un éxito.

En Albacete lo está siendo. Decenas de voluntarios –de Cáritas, Manos Unidas, Cruz Roja, “anónimos”- han empleado su tiempo en distintos supermercados para pedir al ciudadano que del total de su compra compartan algo con los más necesitados. La inmensa mayoría de la gente comparte, se solidariza con los que poco o nada tienen que comer. ¡Qué más da las circunstancias cuando se trata de personas que pasan HAMBRE! Hay gente que busca excusas para todo, corazones de piedra, conciencias de hielo. ¿Conciencia?

Escribo estas líneas con enorme gratitud. En mi parroquia, María Dolores, una “activista” infatigable de la Iglesia, me propuso echarles una mano. Acepté sin pensarlo. Doy gracias por ello ya que he podido comprobar de primera mano el noble corazón de la inmensa mayoría de la gente, que sin “ir sobrados” no han dudado en colaborar ayudando a llenar éstos carros solidarios. Muchos de los paisanos nos daban las gracias a los voluntarios. Nada más lejos, todos sumamos. Todos, por pequeña que sea la aportación realizada, tienen su mérito y es de justicia reconocerlo. Hay mil formas de colaborar y ayudar a los demás, no hace falta irnos a las misiones –que también-. Tenemos “misiones” que atender al lado de casa, en el “hall” de la sucursal bancaria de la esquina, a la puerta de una iglesia, en medio de una plaza, en los comedores sociales, en centros de beneficencia de tantos y tantos consagrados religiosos, en la casa del vecino, en las dependencias de Cáritas, de la Cruz Roja, en colegios, institutos, en nuestro compañero de trabajo, etc. No tenemos excusas. Es más, yo me atrevería a decir que con una simple sonrisa, con un poco de tiempo para escuchar al prójimo, sólo con eso, ya estamos poniendo nuestro granito de arena en aras de un mundo mejor. Una sonrisa, un poco de tiempo.


La Federación Española de Bancos de Alimentos ha tenido una genial iniciativa con la celebración de esta campaña contra el hambre. En Albacete, del Banco deAlimentos, en colaboración con decenas de entidades, se benefician ya más de 11.000 albacetenses. ¡La solidaridad de la gente es motivo de alegría! 


Dos minutos que bien merecen la pena

martes, 26 de noviembre de 2013

"Tomás Moro, una utopía"

El sábado estuve viendo Tomás Moro, una utopía en el Teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid. Tengo que reconocer que cada vez que vuelvo a mi tierra disfruto como un enano, nada tiene que envidiar a cualquier gran ciudad europea.

La autoría de Tomás Moro, una utopía se atribuye nada más y nada menos que a William Shakespeare y a otros cuatro autores contemporáneos suyo: Anthony Munday, Henry Chettle, Thomas Dekker y Thomas Heywood. En una extraordinaria adaptación realizada por Ignacio García May, y sabiamente dirigida por Tamzin Townsend, con una puesta en escena de una sencillez y una intensidad sublimes, la obra nos relata distintos episodios de la vida del insigne y admirado Tomás Moro. Santo.

Sí, porque el bueno de Tomás Moro (jurista, filósofo, político y sabio consejero) murió decapitado por ser coherente con sus creencias religiosas –católico, apostólico y romano- y fidelidad al sucesor de Pedro. Un mártir más que fue canonizado justo cuatro siglos después de su muerte, por el Papa Pio XI.

A lo largo de la obra se ponen de relieve, en la persona de Moro, importantes valores que lamentablemente han desaparecido de la escena pública de nuestros días: coherencia, justicia, honradez, caridad, generosidad, profesionalidad en el trabajo y, en definitiva, amor a Dios. A su vez, los personajes que representan a “el pueblo”, ponen de manifiesto su admiración y respeto hacia la figura de Sir Tomás Moro, precisamente por los valores que encarna. Si tienen oportunidad vayan a verla, aunque tendrá que ser en otra ciudad, o en otra ocasión.

Antes de la obra tuvo lugar una conferencia titulada “Humanismo y sociedad”. Eché en falta que se hablara de Dios y del humanismo cristiano, pues no es otro sino éste el que ha impregnado durante siglos toda la cultura y civilización europea (junto al derecho romano y la cultura griega), máxime cuando a continuación se representaba una obra sobre la vida de Santo Tomás Moro. Es curioso, pero a menor presencia de Dios en la sociedad, menor humanismo cristiano y, lógicamente, menor humanismo. O me da a mí esa impresión.

Después de la obra tuvo lugar un coloquio entre el público, los actores y la directora de la obra. Una joven espectadora comentó que era una lástima no ver hoy en día más personajes públicos con los valores que tenía Moro. Contestó José Luís Patiño -el actor que encarna a Moro en un papel brillante-, señalando que nuestros políticos, banqueros y demás personajes públicos son un reflejo de la sociedad y que, quizás, debamos empezar a mirarnos a nosotros mismos para ver el grado de coherencia y honradez con que vivimos nuestras vidas. Estoy de acuerdo con Patiño.

Termina la representación teatral con una frase que encontramos en las últimas páginas del Libro I de “Utopía”, la obra más conocida de Sir Tomás Moro (de obligada lectura en los centros educativos de otros tiempos, por cierto):

“Pues no puede andar todo bien si no son todos buenos, lo que no espero hasta dentro de unos años todavía”.


El Santo Tomás Moro resulta ser el patrono de políticos y gobernantes. Pues eso.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Con la Universidad, contra la violencia

Viví unos años maravillosos como estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, donde participé de la “vida universitaria” muy intensamente.

Fui delegado de curso, junto a unos compañeros fundamos la Asociación Estudio y Trabajo, conseguimos hacernos un hueco como representantes de los estudiantes en los distintos órganos de gobierno de la facultad y, por fin, al cuarto año de presentarnos a las elecciones estudiantiles conseguimos vencer a la todopoderosa Coalición de Delegados.

La noche de la victoria fue muy especial, venía precedida de muchos años de intenso trabajo por y para los estudiantes. Estoy convencido de que cometimos errores, servidor el primero, pero también conseguimos la defensa de unos intereses académicos que hasta entonces creímos brillaba por su ausencia, o que se organizaran numerosas actividades académicas: cursos, seminarios,  congresos, ponencias, presentaciones de libros, etc., todo ello de máximo interés tanto para los estudiantes de Derecho como para los de Relaciones Laborales. Para estos últimos, por ejemplo, se consiguió una amplia y variada bibliografía hasta entonces inexistente en la biblioteca de la facultad. Y ante la labor desempeñada, creo de justicia reconocer aquí que el decano de entonces, don José Iturmendi Morales, siempre mostró su apoyo a nuestra tarea.

Volvamos a aquella noche de victoria electoral. Mientras los distintos delegados procedíamos al recuento de votos, me temo que no muy lejos se encontraba un grupo de totalitarios preparando sus bates de béisbol, varas de hierro y demás “valientes” artilugios. No recuerdo la hora exactamente, pero ya era bien entrada la noche cuando accedieron a nuestra facultad para montar el numerito. Hubo algunos daños materiales y algún estudiante fue agredido. Sabedores de que, como diría Gandhi, “la violencia es el miedo a los ideales de los demás”, gracias a Dios todo quedó en un susto.

Ese lamentable episodio no fue el único vivido en aquella época. Recuerdo las amenazas que sufrimos al organizar la presentación del libro de don Jesús Cacho, El negocio de la libertad, o los ataques recibidos con motivo de diferentes huelgas estudiantiles por aquellos que no entienden que frente al derecho a la huelga existe el también legítimo derecho a no secundarla.

Precisamente hoy iba a dedicarle este espacio a los todopoderosos Méndez y Toxo, los generales en jefe de los dos principales sindicatos de España, pero al enterarme de los lamentables sucesos ocurridos ayer en mi antigua facultad he cambiado el rumbo, ya habrá ocasión.

Me siento profundamente universitario, de hecho lo sigo siendo, y entiendo que Universidad, que viene del latín universítas, -atis, tiene que ver con lo universal, con la amplitud de miras y la universalidad del conocimiento, por ello es difícil de entender ciertas actitudes y comportamientos totalitarios. El respeto, siempre ha de imperar el respeto.

En el día de ayer un grupo de estos violentos totalitarios irrumpieron en mi antigua facultad agrediendo a los estudiantes y ocasionando numerosos destrozos (tal y como vemos en la imagen inferior), mi solidaridad con ella y con ellos. No cabe la violencia en la Universidad, ni la condescendencia con ella. Por ello, es difícil de entender que, con motivo de la última convocatoria de huelga en la Universidad, el rector de la Complutense, don José Carrillo –hijo del histórico dirigente comunista-, se manifestara contra la intervención policial en “¿su?” universidad frente a la acción violenta de algunos estudiantes. ¿Acaso los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no tienen como uno de sus cometidos velar por el orden público?

Y de todo lo dicho una lección a recordar, como diría el beato y admirado Juan Pablo II, “la violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas”. Y en esas estamos.

Joven agredido en el día de ayer

Numerosos destrozos materiales


martes, 19 de noviembre de 2013

De críticos

Escuchando algunas tertulias y lo que dicen ciertos personajes, leyendo algunos artículos y la crítica que hacen determinados pensadores, intelectuales o como ustedes prefieran, artistas si quieren, me he acordado de algo que leí hace tiempo a Leonardo Castellani, plasmado en su artículo El crítico impune y la crítica criolla (1953), a saber:

“El crítico… tiene toda clase de privilegios, que no tiene el común de los mortales: puede decir lo que quiera, sea verdad o mentira; puede hablar de lo que no sabe; puede hundir a un pintor sin haber visto un pincel en su vida; puede desprestigiar una novela sin haber hecho novelas ni leído novelas; puede plagiar párrafos de la Enciclopedia Espasa cambiando las palabras castellanas por palabras en francés o en jerigonza; puede llevar al Olimpo a sus amigos, y al pilori a sus enemigos, si los tiene, o bien, a los enemigos de sus amigos o a los amigos de sus enemigos; puede agredir al autor más manso, devoto y tímido del país… Puede en fin omitir de firmar sus críticas y repantigarse en el anonimato. Y lo hace.”

Y haberlos los hay, con y sin firma.





jueves, 14 de noviembre de 2013

La prepotencia, me temo

Cuatro son las grandes virtudes morales o cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

Cuando decimos de alguien que es una persona prudente no hacemos sino reconocer en ella una cualidad positiva, digna de admirar. Son personas que suelen pensar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutan bien sus acciones, sabedores de que el don del consejo perfecciona la virtud de la prudencia.


Soy lector de memorias, biografías y autobiografías. Reconozco que, en ese sentido, no he leído nada de ningún ex presidente del gobierno de esta nuestra etapa democrática. Si lo he hecho, por ejemplo, de “Cartas a un joven español”, de José María Aznar, una especie de reflexiones políticas. Algo también he leído de Suárez, pero no sus memorias.

José María Aznar ha presentado la segunda parte de las suyas, algo ha publicado también Felipe González; se nota que la Navidad está al caer y que las grandes editoriales  no son tontas. Vuelvo a Aznar. Del conflicto con el islote de Perejil, ¿recuerdan?, señala el ex presidente: “Insistí otra vez. El Jemad dijo: no. Mi decisión fue: sí”.

Para el que no lo sepa, Aznar se refiere al Jefe del Estado Mayor de la Defensa, cargo digno de un gran servidor público, al que se le supone una altísima responsabilidad, capacidad de trabajo, sacrificio y dedicación (sea la persona que sea en cada momento).

Volvemos al principio. La prudencia es una virtud. José María Aznar acostumbra a sacar pecho de su acción de gobierno, y en general puede. Pero no todo vale. A juicio de quien esto escribe se equivoca al intentar sacarlo frente al Jemad con motivo del conflicto de Perejil, ya a toro pasado, y sin que sepamos muy bien a qué es a lo que dijo el Jemad “no”.

Suscribo los interrogantes que se hace don Luis Alejandre, General en la Reserva, en su artículo de hoy en La Razón. “¿Y si a lo mejor el Jemad proponía que con doce legionarios de Ceuta resolvía en una noche el problema, sin despliegues mediáticos ni partes “al alba con doce nudos y viento fresco de levante”? ¿Venció quizás la prepotencia a la prudencia?”.

Termino: yo creo que con seis de nuestros legionarios, ¡viva!, se hubiera resuelto la situación.


Perejil español, y Gibraltar.

jueves, 31 de octubre de 2013

El problema de España

En octubre de 2006 visité el Palacio de las Ciencias y las Artes de Valencia junto a mis padres, mi hermano pequeño y una tía. Uno de los pabellones estaba dedicado a Ramón y Cajal, a la entrada del mismo leíamos lo que sigue:

“Se ha dicho artas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia”, Don Santiago Ramón y Cajal.

He encontrado el apunte echando un vistazo a mis cuadernos de notas y he querido compartirlo con ustedes, a mí me dejo pensando.

D. Santiago Ramón y Cajal
(retrato de Joaquín Sorolla)

martes, 29 de octubre de 2013

La primera condición

Ante la última convocatoria de huelga en el sector de la educación reconozco que he visto imágenes que me han puesto el vello de punta. Contenedores ardiendo, vayas publicitarias arrancadas, papeleras rodando por el suelo, agresiones a estudiantes que querían acudir un día más a clase, profesores obligados a no poder ejercer su derecho al trabajo ante amenazas y coacciones de todo orden y gravedad, etc. Un espectáculo esperpéntico y grotesco protagonizado por algunos “estudiantes” y alentados, me temo, que por alguien más.

Estoy de acuerdo con el catedrático Dalmacio Negro Pavón cuando dice que “no basta con vivir en un régimen que se llame democrático para ser demócrata. Se han dado personajes históricos como Lenin, Stalin, Hitler o Mao que pretendían que su democracia era la verdadera; punto de vista evidentemente no compartido por todos; por lo menos por quienes les han sufrido… La primera condición –para vivir en democracia- es la existencia de demócratas”.

Ser demócratas, ser libres, ser responsables, ser ciudadanos, ser respetuosos… ¡qué bonito todo!


jueves, 24 de octubre de 2013

La "doctrina Parot" y más. Análisis político.

En un comunicado publicado el pasado lunes 21 de octubre en el diario El País, afirma el PSOE en boca de Oscar López “que le repugnan las consecuencias que la aplicación de la sentencia –TEDH- puede tener”; “acatamos esta sentencia como también lo hicimos con la interpretación que hizo el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional” –en el año 2006, recordamos-, y señala que para su partido “no puede costar lo mismo matar a una persona que a 24” (¿qué es la hipocresía?).

Por el Partido Popular, los ministros del Interior, Jorge Fernández Díaz,  y de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, se han remitido a los Tribunales a la hora de aplicar el fallo europeo, y nos recuerdan que siempre han estado a favor de la doctrina “Parot” (¿qué es la hipocresía ). Y entonces le recuerdo a Fernández Díaz que Jose Uribetxeberría Bolinaga, que asesinó a 3 guardias civiles y tuvo en un zulo metido a Jose Antonio Ortega Lara durante 532 días, está en la calle gracias a su condescendencia, sí, porque podía haberlo evitado, ayer y hoy (¿porqué una vez superados los 9 meses de esperanza de vida diagnosticados no vuelve a la cárcel?) Otra pantomima, suspenso ministro. Y respecto al señor Gallardón, pues qué quieren que les diga, ¿cuántas reformas legales en el ámbito de la justicia prometió que se iban a hacer y cuántas se han hecho? Suspenso ministro.

A juicio del que esto escribe, con el caso de Henri Parot y de Inés del Río, condenada esta última a la friolera de 3.000 años de cárcel, como con tantos otros, ha ocurrido lo que sigue, pero antes recordemos algunas cosas:

Primero: El Código Penal franquista de 1973 estuvo vigente hasta 1995, bien entrada ya nuestra “democracia”. Durante ese periodo de tiempo, ni UCD, ni el PSOE de Felipe González (¡y mira que estuvieron 14 años en el poder!), consideraron oportuno modificar un código penal que “premiaba”, entre otros, a los terroristas redimiendo sus penas en 1 día por cada 2 días de trabajo en prisión (artículo 100). En paralelo hay que recordar aquí, que tenemos muy poca memoria, que los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) hacían el trabajo sucio a la hora de combatir a ETA (y si no que se lo pregunten al policía José Amedo, al ministro del interior socialista José Barrio Nuevo o al secretario de Estado de Seguridad socialista Rafael Vera, por cierto, todos ellos condenados por el Tribunal Supremo y por el Constitucional a no pocos años de prisión e inhabilitación absoluta por los delitos de secuestro, malversación de caudales públicos o incluso, en el caso de Amedo, asesinato). Sé que a algún lector se le subirá toda la sangre a la cabeza, me pondrá de fascista para arriba, pero ¡ea!, es lo que hay.

Segundo: Si recuerdan, en esos años ETA mataba un día sí y otro también. Militares, guardias civiles, hombres, mujeres y niños civiles, políticos socialistas y políticos populares eran asesinados quedando su sangre esparcida a lo largo y ancho de España. Eran los Parot, los del Río o los Bolinaga los que estaban detrás de estos repugnantes crímenes; delitos cometidos estando en vigor el citado Código Penal de 1973, recordemos.

Tercero: “Felizmente”, durante el último año de gobierno de Felipe Gonzalez, en 1995, se modifica el Código Penal, pero las novedades que introduce éste solo serán de aplicación para las faltas y delitos cometidos a partir de su promulgación.

Cuarto: Salvo que solamente yo haya contemplado la imagen, es un hecho tan obvio la negociación del PSOE de Zapatero con ETA –antes y durante su estancia en el poder- como real es el encuentro que Patxi López mantuvo con Otegui -no me digan que no se acuerdan- para hablar de cómo preparar un buen salmorejo, ¡ejem!.

Quinto: El 11 de marzo de 2004, tres días antes de unas elecciones generales, 192 personas pierden su vida en un atentado terrorista en Madrid (no voy a entrar aquí en la autoría del mismo, solamente diré que es muy extraño que un grupo terrorista cometa un atentado de tales magnitudes en país ajeno si, en el caso de existir, no cuenta con el “visto bueno”, la “benevolencia” o incluso la “colaboración” del grupo terrorista del país objeto de la acción criminal –según fuentes policiales y militares consultadas).

Sexto: Contra todo pronostico (y las encuestas publicadas en la prensa de aquellos días están en las hemerotecas a su disposición), el 14 de marzo de 2004, el PSOE de José Luís Rodríguez Zapatero (siempre me gusta distinguirlo del de González) gana las elecciones generales.

Séptimo: Durante los años sucesivos, y no es para menos, el tema de relevancia pública por excelencia es la “investigación” de lo ocurrido en Madrid aquél 11 de marzo. Años de tremenda crispación y tensión política, social e informativa. El juicio por los atentados de Atocha se inicia el 15 de febrero de 2007, casi tres años después.

Octavo: Finales de 2005, principios de 2006, en medio de la crispación señalada salta a la opinión pública que al Tribunal Supremo le toca decidir sobre los recursos interpuestos por, entre otros, el sanguinario Henri Parot. De seguir aplicando el criterio mantenido hasta entonces por el Tribunal Supremo en su interpretación de lo dispuesto en el Código Penal de 1973, decenas de los terroristas más sanguinarios de ETA serían puestos en libertad. Como decíamos el martes, el Tribunal Supremo “cambia de rumbo”. ¿Ustedes se imaginan la excarcelación en el 2006 de decenas de etarras cuando nos levantábamos y nos acostábamos un día sí y otro también, lógicamente, con el caso del 11-M? Qué astuto Zapatero, se presiona al Tribunal Supremo y se le pasa el “testigo” a Europa. Hoy, mientras Oscar López dice lo que dice, el TEDH es ahora el más malo del mundo mundial (y mira que alguno de sus componentes no brillan por su independencia y objetividad precisamente).

Después de esta enumeración o reflexión cronológica, como prefieran, me atrevo a afirmar lo siguiente:

Venimos asistiendo ayer, hoy, y lo veremos mañana, a una amnistía descubierta (¡cómo que encubierta!) de los presos etarras. Ello es fruto de la negociación mantenida con ETA por el PSOE de Zapatero (y, visto lo visto, no me extrañaría que con el visto bueno del Partido Popular -¿dónde está María San Gil?-) y que va a terminar de llevar a cabo el gobierno de Rajoy. Estamos ante la más alta traición que a las víctimas, a España y a los españoles se ha hecho en los años que llevamos de seudo democracia.

Y de esta traición son responsables nuestros políticos, por incompetentes y negligentes ayer, y por cobardes, mentirosos y acomplejados hoy; sé que no es justo generalizar, pues sí que existen políticos decentes, honrados y trabajadores, aunque éstos no sean noticia por ello.

Señores, esto es lo que hay. El SISTEMA está podrido y me temo que únicamente depende de nosotros, ciudadanos de a pie, estudiantes, trabajadores, futuros profesionales o políticos, el que devolvamos a lo público la honradez y el rigor intelectual, humano y laboral que es debido. ¿No es Santo Tomás Moro patrono de políticos y gobernantes? He ahí un buen espejo en el que mirarse.

Hoy el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no ha tumbado nada, ni es responsable de nada, se ha limitado a aplicar la ley, el derecho positivo, pero éste cambia, y ahora pregunto al señor Gallardón: ¿para cuando una modificación del Código Penal que introduzca la cadena perpetua –revisable si se quiere- para terroristas, asesinos, y políticos corruptos? ¿Para cuando una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial que garantice una auténtica independencia de Jueces y Tribunales, pieza clave de cualquier democracia que se precie?

Y concluyo. Señor Mariano Rajoy Brey, a la postre presidente de un gobierno con mayoría absoluta del que usted es el máximo responsable, que cuenta, o contaba, con la confianza de casi once millones de ciudadanos, digo, que si le pregunta un periodista su opinión por el fallo del TEDH no puede contestar que “está lloviendo” y si te he visto no me acuerdo. Porque si está lloviendo pues usted se moja, que esa actitud chulesca, en un tema tan delicado como el que nos ocupa, supone una lamentable falta de respeto a los españoles y a las víctimas de ETA.

Otro sí digo: Señor Presidente, por cierto, ¿me quiere decir que hace Sortu-ETA de nuevo en las instituciones? ¡Ah! Que es cosa del Tribunal Constitucional, vaya, vaya, perdón.


Fin.

Pactar con el diablo

jueves, 4 de julio de 2013

Algunas cuestiones lamentables

Hace más de seis meses que habito mi nueva morada sin el uso de la televisión. Hice la prueba al cambiarme de piso y al ver que pasada una semana seguía vivo he continuado sin televisión.

De lo que no me he quitado, en cambio, es de la lectura de periódicos, a poder ser en papel. Por ello creo estar, un poco al menos, al tanto de lo que ocurre en el mundo, y en España especialmente.

Es lamentable comprobar cómo algunos políticos, siempre demasiados, a quienes se les supone servidores públicos, utilizan la res pública para meter la mano en el cazo, para robarnos, para hacer corruptela del erario público, del dinero de nuestros impuestos al fin y al cabo –de los que pagamos impuestos, habría que matizar.

Es lamentable ver como los partidos, en minúscula, y alguno más que otros, orquestan operaciones a la caza y captura de determinados jueces por el mero hecho de cumplir con su trabajo: hacer y administrar justicia.

Es lamentable que la acción de la política en España no vaya encaminada al bienestar común y a la mejora de nuestra Patria, sino que esté predirigida a la consecución de determinados resultados en función de determinados cálculos electorales.


Es reconfortante saber que a lo largo de la historia de la humanidad, después de épocas de tinieblas han llegado épocas gloriosas de Luz. Y hablando de Luz, precisamente mañana aparece la primera Encíclica del Papa Francisco, titulada Lumen Fidei. Estoy deseando leerla.


martes, 2 de julio de 2013

El Mellizo

Mañana, día 3 de julio, se celebra la festividad de Santo Tomás, uno de los Doce Apóstoles, conocido como el Mellizo.

Es Tomás protagonista de unos de los episodios más impactantes, a mi juicio, del Evangelio de San Juan cuando, Cristo resucitado, aparece en el lugar donde los Apóstoles se encuentran reunidos, les enseña sus manos y costado y les da la paz. Ante la evidencia de encontrarse ante el Señor los discípulos se llenaron de alegría. Tan solo uno de los Apóstoles faltaba, Tomas.

Cuando el Mellizo se une a sus compañeros éstos le dicen que han visto al Señor, que han permanecido en su presencia unos instantes. Tomas no les cree. Es necesario que Jesucristo haga un nuevo acto de presencia, a los ocho días, para que Tomas meta la mano en Su costado y exclame: “¡Señor mío y Dios mío!" Y Jesús le diga: “Has creído porque has visto. Dichosos los que creen sin haber visto”. (Jn 20, 19-29).

La vida de Fe no es un camino de rosas, ni es lineal en el tiempo, tiene sus altibajos y sus contradicciones, exactamente igual a las vividas por los discípulos elegidos por el Señor. Después de traicionarlo por cuatro monedas, negarlo y desconfiar de Él, los Apóstoles llegaron a ser santos. El testimonio no es baladí. Más reciente en el tiempo tenemos el maravilloso testimonio que San Agustín nos relata en sus Confesiones. 

Tomás, el Mellizo, nos recuerda cual poderosa es la tentación de la incredulidad, de la pereza, la victoria de lo fácil. “Has creído porque has visto. Dichosos los que creen sin haber visto”. Quizás sea conveniente prepararnos para que cuando estemos en un momento “alto” no nos lo “creamos” demasiado, en el sentido de pensar que ya hemos llegado a donde íbamos; ni cuando estemos en un momento de “bajón” perdamos la Esperanza de seguir en el Camino, la Verdad y la Vida. Santo Tomás intercederá por nosotros con la ayuda inestimable del Espíritu Santo. Que así sea.

Tomás cree porque vé



sábado, 29 de junio de 2013

Buenas costumbres

Los que me conocen saben que soy un firme defensor del libro. Y cuando digo libro hablo pues del libro, el de papel, el de toda la vida, el que nace como consecuencia del maravilloso invento ideado por Johannes Gutenberg (1398-1468 d.C.). Nacerán books, e-books, biiks, baaks o buuks, pero el libro, ay, larga vida al libro que puedes tocar, manosear, contemplar, anotar, oler, prestar… el libro.

Y en cuanto que permanecen en el tiempo gusto de la tradición y las costumbres (claro, que no hablo aquí de tirar a una cabra por el campanario, lo que me parece una costumbre un tanto, en fin), que por algo permanecen, y unen a los pueblos. Por eso me siento orgulloso de las Ferias y Fiestas tradicionales que año tras año se viven en cada rincón de España (Cataluña incluida, por supuesto Mr. Más) -como lo son la Feria de Abril, los San Fermines, las Fallas o los Carnavales de Tarazona de la Mancha, por poner solo algunos ejemplos-, de ser miembro de una Iglesia con 2000 años de vida, o de cómo antaño (esto hay que recuperarlo, ven) mi Abuela Venancia nos juntaba a los nietos en la cocina a contarnos historias o recitarnos poesías. Antes los abuelos contaban cuentos, historias y poemas a los nietos, ahora han dejado de ejercer de abuelos para hacerlo de padres mientras que los padres, me da la sensación, ponen a los chavales delante del televisor, o de la pantalla del “móvil”, o del ipad, y que les dejen tranquilos. No se puede generalizar, por supuesto, y gracias a Dios conozco un buen número de padres que se esmeran y se desviven por dar una buena educación a sus hijos, para lo que se requiere tiempo, claro, y ejemplo.

Quedé yo pensando en todas estas cosas, y otras, cuando escuché el otro día decir a Antonio Escohotado que “nosotros nos encontramos con problemas evidentes gravísimos…, de capacidad de los padres de transmitir valores a sus hijos, es muy difícil ahora enseñar buenas costumbres que es la obligación de los padres, muy difícil, ten en cuenta que de los libros se ha pasado a las pantallas, se parece un poco el tránsito de pantalla a pantalla al tránsito de hoja a hoja de un libro, pero es distinto, la mayor parte de nuestra juventud es analfabeta funcional, en el sentido de que saben leer y escribir pero ni leen ni escribe jamás, y si incluso le dices “oye, escribe esta carta”, le puede dar un ataque intenso de angustia que nos haga pensar en llamar al Doctor Freud o a algún amigo suyo para que lo calmen, ¿no?”. Estas declaraciones las hacía, si no recuerdo mal, en el 2003, ¡ojo!, y no puedo estar más de acuerdo con ellas.

Antigua imprenta

jueves, 27 de junio de 2013

La riqueza, las churras y las merinas

Estoy de acuerdo con Antonio Escohotado, y mira que en muchos aspectos no es santo de mi devoción, cuando dice que “me he dado cuenta, y parece mentira que no me haya dado cuenta yo antes, he incluso que todavía siga esto poniéndose en duda,  que un país no es rico porque tenga diamantes o petróleo, un país es rico porque tiene educación. Educación significa que aunque puedas robar, no robas. Educación significa que tú vas paseando por la calle, la cera es estrecha y tú te bajas y dices, disculpe. Educación es que, aunque vas a pagar la factura de una tienda o de un restaurante, dices gracias cuando te la traen, das propina, y cuando te devuelven lo último que te devuelven, vuelves a decir gracias. Cuando un pueblo tiene eso, cuando un pueblo tiene educación, un pueblo es rico”.

Aquí en España hay personas que la quieren “rica”, y por eso se esmeran en no tirar el envoltorio del paquete de tabaco al suelo, ni consienten que sus perros caguen en las aceras por donde paseamos, dan las gracias cuando alguien les cede el paso, respetan los pasos de cebra cuando conducen sus vehículos, pagan sus impuestos, declaran el IVA, dan los “buenos días” al vecino aunque se lo encuentren fuera del portal o del ascensor, no se escaquean de su puesto de trabajo, y mil y un ejemplos más.

Sin embargo, también hay gente en España que la quiere pobre. De estos mencionaré un solo ejemplo, miles hay. Ocurrió el sábado pasado a lo largo de la jornada que he venido comentando en los dos últimos escritos.

Le tocaba a la Joven Orquesta Nacional de España interpretar, bajo la batuta de López Cobos, la Séptima y Octava Sinfonía de Beethoven en el penúltimo de los conciertos sinfónicos del día. Los jóvenes músicos salieron de nuevo con ganas de entregarse en cuerpo y alma a lo que allí nos había convocado, la Música. Aparece el Director y cuando están a punto de empezar comienzan unos cuantos empobrecedores de la cosa a gritar e insultar como si en vez de estar en el Auditorio Nacional de Música se estuviera ante una pelea de gallos, una manifestación o un partido de fútbol. La diana de los exabruptos fue S.M. la Reina Doña Sofía. Tengo que reconocer que ante el bochornoso espectáculo sentí vergüenza ajena. Lo primero porque unos jóvenes músicos y un maestro director no se lo merecen. ¿Quieren hacer el favor de pensar en el ejemplo barriobajero que se transmitió a esos chavales? Lo segundo porque las más de dos mil personas que allí nos reunimos lo hicimos por amor a la Música, incluida S.M. la Reina Sofía (estaría escribiendo lo mismo en el caso de que la empobrecedora actuación se hubiera dirigido contra cualquier persona, con independencia de ideología o categoría institucional).

En este país llamado todavía España, la antigua Hispania proveniente del fenicio i-spn-ya (siglo II antes de Cristo), nos hemos acostumbrado a mezclar churras con merinas y además a hacerlo muy vulgarmente, en muchos casos fuera de contexto. Al final, los que allí estuvimos supimos que lo más importante de la jornada fue la Música de Beethoven (cuya Novena Sinfonía es un llamamiento a la paz, la concordia, la unión y la fraternidad, curiosamente), y es que pese a la ausencia de educación de algunos y la atención prestada por los medios de comunicación a lo más pobre, lo que realmente triunfo en el día fue la riqueza de la Música.

Churras y Merinas

martes, 18 de junio de 2013

El lugar del aire

He cogido con muchas ganas la novela de Carlos Pujol (1936-2012) "El lugar del aire". Esperaba paciente en la zona de pendientes de la estantería y por fin ha llegado el día. El frescor narrativo de Pujol, una historia de intriga situada en el París de finales del siglo XIX, los numerosos guiños a distintos literatos y artistas de la época, y la voz susurrante de la narradora, hacen que me haya enganchado a su lectura, deliciosa.

Esta tarde, quizás más por el fondo que por la forma, me quedo con el párrafo siguiente:

    "El padre de Constance había soñado conspirar contra la República. Después de aquella humillación de la derrota inolvidable, durante años y años esperó el desquite sobre los prusianos, poniendo por encima de todas las cosas la grandeza de Francia. El destino de Francia, solía decir, ha de ser la grandeza, no el bienestar, el honor y no el progreso. Para la Patria no hay progreso, desdeñémoslo todo con fines más altos, los de la herencia sagrada de la Historia.

    - ¿Quién puede entender ese lenguaje hoy en día? -se preguntaba Larsan meditabundo."




martes, 14 de mayo de 2013

La dictadura del teléfono

Una de las obras literarias más celebradas del mundo, El Quijote, tiene un párrafo maravilloso en el que nuestro hidalgo caballero dice a su escudero: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos…” 

Por la libertad se han librado muchas batallas. En su nombre se han orquestado un sinfín de revoluciones y conflictos que han propiciado el derramamiento de mucha sangre. En occidente nos vanagloriamos de haber alcanzado, con nuestras llamadas democracias, unas cotas de libertad nunca vividas hasta ahora, supuestamente. 

Javier Marías continúa escribiendo en su máquina de escribir Olivetti, de la que han salido magníficas novelas. Confiesa no tener teléfono portátil, con un matiz. Cuando su padre enfermó gravemente, ya en los últimos años de su vida, sus hermanos le obligaron a comprarse un teléfono portátil para estar localizado en caso de alguna urgencia. Fallecido don Julián camina por el mundo sin portar su teléfono, “tan solo cuando salgo de viaje lo llevo, y mi número solo lo tienen mis hermanos y dos o tres personas más –confiesa-, no hay nada más esclavo que estar permanentemente localizado”. 

Coincido al cien por cien con don Javier. Nos hemos convertido en personas ultra dependientes de un aparato con el que hablamos a todas horas, jugamos, vemos vídeos, escuchamos música, leemos la prensa e incluso novelas. 

Caminas por la calle y la gente va cabizbaja, con la mirada fija en el teléfono, manipulándolo, esquivando a duras penas las farolas. 

Paseas por el parque y ves a los niños jugando solos mientras sus madres, sentadas en el banco, permanecen sucumbidas a su teléfono portátil. 

Quedas a comer con unos amigos y ya no hay conversación, y menos aún interesante, pues es sustituida por las prestaciones del teléfono, que si te enseño las fotos, que si contesto el WatsApp, que si mira lo que he colgado en Facebook, que si me llaman, luego el mensaje y, en fin, que llega la hora del café y a penas los comensales se han mirado a la cara. 

En los centros de educación ya no digamos, ahora lo importante no es la explicación del profesor, sino lo que nos cuenta el teléfono, que para eso posa sobre la mesa, con el beneplácito del profesor –ay del que se atreva a quitarle al alumno el aparatito-, para ser rápidamente atendido. Cuando no es el propio docente el que se excusa para contestar el suyo. 

Los siquiatras empiezan a denunciar los trastornos que ocasiona la dependencia generada por el uso del teléfono portátil y sus aplicaciones. Ya se que tiene muchas ventajas, y que el uso moderado del mismo depende de uno, pero en lo que a moderación se refiere ya saben, Spain is diferent. 

Y les dejo, que ha sonado mi “móvil”…

¿Relacionándose? A que les suena.

sábado, 11 de mayo de 2013

El armador aquél de casas rústicas

Escuchaba el otro día a Andrés Trapiello decir en una conferencia que “no me gustan los libros”. El título de la ponencia era “Los libros buenos, bonitos y baratos” y, lógicamente, versaba sobre libros, más concretamente sobre los que forman su biblioteca.Andrés Trapiello, que como todo el mundo sabe es un prolífico escritor, tipógrafo y “pequeño” editor, lógicamente es un enamorado de los libros. Su afirmación se refiere a que no le gusta que la palabra muera una vez plasmada en el libro. Considera Trapiello que la palabra ha de volar, ser libre, tener vida propia. Para aclarar lo que quería decir utilizó un poema de don Miguel. No conocía la existencia de dicho poema por lo que, admirador como soy de la vida y obra del insigne Rector, expreso desde aquí mi gratitud a don Andrés. Reza el poema:

El armador aquel de casas rústicas
habló desde la barca:
ellos, sobre la grava de la orilla,
y él flotando en las aguas.

Y la brisa del lago recogía
de su boca parábolas,
ojos que ven, oídos que oyen gozan
de bienaventuranza.

Recién nacían por el aire claro
las semillas aladas,
el Sol las revestía con sus rayos,
la brisa las cunaba.

Hasta que al fin cayeron en un libro,
¡ay tragedia del alma!:
ellos tumbados en la grava seca,
y él flotando en las aguas.

(Miguel de Unamuno)


Como podrán advertir, se refiere el poema a esa escena del Nuevo Testamento (Enseñanza en parábolas) en la que “Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar” (Marcos 4, 1). A continuación las Sagradas Escrituras nos relatan la hermosa Parábola del sembrador.

Volvamos ahora al poema y entenderemos lo que don Andrés Trapiello comparte también con el insigne don Miguel: “Y la brisa del lago recogía de su boca parábolas… Hasta que al fin cayeron en un libro, ¡ay tragedia del alma!”

¡Qué bonito, no!


Me encanta esta foto pausada, reflexiva, en quietud, de don Miguel.

¿Tampoco habrían de gustarle los libros?

jueves, 9 de mayo de 2013

Una naranja y cinco euros


Eran las tres treinta de la tarde y volvía del trabajo en dirección a mi casa. Ahora la escena. Caminaba por la acera de la izquierda, al abrigo de la sombra. A lo lejos, y por lejos entendamos unos cincuenta metros, un cartón sobre el suelo anunciaba que el señor que estaba sentado detrás también pasaba hambre. En sentido contrario, pero en la misma acera, se aproximaba una niña. No tendría más de doce o trece años. Nos cruzamos justo a la altura donde el cartón y el hambriento yacían en el sueño. Yo continué caminando y a los pocos segundos de cruzarnos escuché: “¿quiere unas naranjas?”. Me dí la vuelta y vi a la muchacha ofreciendo unas naranjas a aquel hombre. “Gracias, no rechazo nada”, respondió una voz tímida, quebradiza, como sin fuerzas. “No hay de qué, le daría un poco de dinero pero no me ha sobrado nada”, apostilló la joven. “No se preocupe, con las naranjas engañaré al estómago por un tiempo, gracias de veras”, concluyó aquel hombre. La muchacha continúo su camino mientras el afortunado pelaba con sus manos la primera de las naranjas. Se había dirigido a la joven hablando "de usted". Yo emprendí de nuevo la marcha. Al llegar a casa saqué del pantalón los cinco euros que llevaba en el bolsillo.


sábado, 4 de mayo de 2013

Lo malo y lo feo

El otro día recordaba aquí que Wittgenstein, como servidor, quería vivir en lo bueno y en lo bello. Y mira que hay cosas y gente bella y buena alrededor nuestra. A mí por lo menos me ocurre, y por ello me siento enormemente afortunado.

Pero uno llega un día y abre un periódico, y se detiene en una noticia. Me pasó el jueves. No conozco su rostro ni sé qué tipo de sonrisa tenía, ni siquiera sé si sonreía. Tampoco sé si era más o menos alta, menos o más delgada, más o menos guapa. Desconozco si pasaba hambre, sed o frío. Y ahora todo eso ya da igual. El caso es que leí que una niña india había muerto después de diez días en coma como consecuencia de una violación. Tenía cuatro años.

Es bueno que sepamos también que la vida tiene estas cosas, y las aceptemos aunque se nos descomponga el cuerpo y vengan a la boca y al estómago un sinfín de arcadas. A veces controlar la impotencia es complicado, la rabia, el deseo de venganza, el pensamiento violento y ajusticiador de semejante barbaridad. En determinadas circunstancias el control, en general, se vuelve algo harto complicado, y uno piensa que le gustaría que lo dejaran a solas en una habitación con quién ha hecho eso, y darle su merecido, y quizás arrancarle la piel a cachos. O se te ocurre coger la cabeza del violador, ponerle una soga, atarlo a la moto y poner ésta a trescientos kilómetros por hora. Sí, el cuerpo descompuesto, pero cuando pienso en lo que habrá sufrido esa niña… Mejor dejar de pensar en lo que ahora mismo estaba pensando.

Ayer mientras estudiaba miraba al Cristo que posa sobre la mesa de mi despacho, regalo de mi Abuela Lola y debidamente bendecido. Y le preguntaba. Guardaba silencio y la imagen desconocida de esa niña me volvía a la cabeza, pero también los que la han matado, y me hago preguntas para las que no encuentro respuestas. Luego cerré los ojos y vi a unos padres destrozados.

Lo bueno y lo bello, lo malo y lo feo, y estos sentimientos tan contradictorios que recorren mi cuerpo y que intentan ser calmados por el Espíritu.

D. E. P.

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jueves, 2 de mayo de 2013

El viejo León ante el desierto

“El mundo occidental, falto de fe y de autoridad moral, va dejando inmensos desiertos de ideas y valores en el alma de los hombres. Y esas landas áridas de desengaño y aburrimiento son claramente visibles por cualquier enemigo que tenga un mínimo de inteligencia y de fuerza. Los desiertos morales son siempre “espacios conquistables”. No es extraño que los fanáticos redoblen sus golpes y sus asaltos en esos vacíos donde ven la flaqueza de su enemigo. Hace muchos años, cuando yo era un joven aventurero, un camellero del Sáhara me enseñó que los caballeros del desierto explican a sus hijos una sabia y prudente cautela: si el jeque no construye una ciudadela en la roca más alta, la comarca será invadida, tarde o temprano, por una tribu de bandidos.”

“Cuando Gandhi inició la lucha por la independencia de la India y la fundamentó en la no violencia, sabía lo que hacía: eligió la vía de la “autoridad moral”.”
 …

“Presentar hoy un debate sobre el Escritor como Autoridad Moral sería ya un acontecimiento en este centenario de Tolstoi, porque nadie sabe ni siquiera lo que eso significa. Ahí estamos los escritores, orgullosos de nuestros premios y nuestras cifras de venta. ¿Qué ideas aportamos? ¿Qué significamos para la Fe de los hombres? ¿Qué valores proponemos a la sociedad? ¿Qué somos más que vendedores de historias de papel? Por eso los editores se ven amenazados por las ventas digitales. Por eso el anonimato, el folleto y la producción en serie amenazan al pequeño librero.

El materialismo nos destruye y nos arrastra en su caída por falta de valores. Y, al otro lado, en nuestro desierto moral sin ciudadelas, el fanatismo siempre encontrará supersticiones para exaltar a terroristas y kamikazes.

Hay que reconocerlo claramente: a quienes creemos en la libertad, en los valores espirituales, en la vía de amor, belleza y paz de las religiones y de la cultura, no nos servirán las bonitas razones del “sereno ateismo racionalista” para luchar contra esa barbarie. Tolstoi fue ya un precursor en esta batalla, rebelándose contra la frialdad racionalista y la tibieza del relativismo moderno. Tenemos que responder con nuestro corazón y nuestra fe. Esto es un reto que, en estas fechas del centenario de Tolstoi, se plantea claramente a los jóvenes. No son los políticos los que pueden recomponer el mundo, sino que se necesitan “autoridades morales””… (Págs. 161 y ss.)

En el 2010 se celebró el centenario de la muerte de Tolstoi; de todo lo que leí al respecto, El viejo León. Tolstoi, un retrato literario (Edhasa, julio 2010), de Mauricio Wiesenthal, es sin duda la obra que me resultó más sugestiva, interesante y portadora de valor. Ayer, día de San José Obrero, estuve releyendo algunos de sus pasajes.