Una cita con ustedes los martes, jueves y sábados de cada semana. "It is not the strength of the body that counts, but the strength of the spirit", J.R.R. Tolkien.
sábado, 29 de junio de 2013
Buenas costumbres
sábado, 11 de mayo de 2013
El armador aquél de casas rústicas
sábado, 13 de abril de 2013
La sorpresa de una Antologia
sábado, 23 de febrero de 2013
"¿Qué es el libro?"
espejo del cuerpo;
confusión de vicios;
corona de prudentes;
diadema de sabios;
honra de doctores;
vaso lleno de sabiduría;
compañero de viaje;
criado fiel;
huerto lleno de frutos;
revelador de arcanos;
aclarador de oscuridades.
Preguntado responde,
y mandado anda deprisa,
llamado acude presto,
y obedece con facilidad.
martes, 5 de febrero de 2013
Retrato de un bibliómano
*** Reseña publicada en el número 88 de la revista Clarín.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Y usted, ¿se desprende de los libros?

"-¿Se desprende de libros cada tanto o los conserva todos?
-He regalado una hija mía a un mercader árabe y vendido dos nietos a familias estériles europeas, pero sólo un cirujano hábil o un escuadrón del Mosad podrían lograr que me desprendiera de un libro, aunque sepa que nunca lo leeré. Siempre flota la duda: "¿Y si llego a necesitarlo?" -dice Daniel Samper Pizano."
sábado, 7 de mayo de 2011
"El artículo literario y periodístico. Paisajes y personajes"

Hace unos días concluí la lectura de El artículo literario y periodístico. Paisajes y Personajes, lectura obligatoria para todos aquellos que, como servidor, nos gusta escribir artículos (a veces literarios, a veces no). El autor es el profesor José Julio Perlado, cuyo blog Mi siglo tampoco tiene desperdicio.
Estamos ante un ensayo –podríamos clasificarlo como tal- a cerca del arte de escribir artículos. El libro se divide en dos partes. En la primera, El artículo literario y periodístico, el autor nos habla de cómo se escribe, de la búsqueda del tema, los tipos de artículos, estilo, títulos, etc., utilizando para ello la maestría y el poderío de los columnistas y articulistas -¿son lo mismo?- más destacados del último siglo en España, tales como Julio Camba, Azorín, Larra, Pla, de
En la segunda parte del libro, Paisajes y Personajes, José Julio Perlado nos presenta, a través de artículos por él escritos y, por tanto, de los que aprender mucho, los retratos de distintos personajes en diferentes ambientes, ciudades, lugares, etc. Es quizás esta la parte del libro que más he gozado (sin con tal afirmación minusvalorar en absoluto la primera) pues el profesor Perlado nos acerca un poco más a detalles a cerca de la vida y obra de personajes como Baroja, Juan Ramón, Unamuno, Rilke o al matrimonio Maritain, entre muchos otros. Y yo que soy un curioso insaciable...
Un brillante estudio sobre el arte del artículo con el ejemplo de innumerables genios que son presentados por otro gran experto y profesional en la materia. Lectura cien por cien aconsejable.
viernes, 15 de abril de 2011
El consejo más valioso dado a Indro Montanelli

Ando estos días leyendo Memorias de un periodista de Indro Montanelli. Señala el maestro:
lunes, 7 de marzo de 2011
"Perdido en Buenos Aires", en la revista Clarín
En el primer número de la revista Clarín de este año (enero-febrero 2011) aparece la reseña literaria que he escrito sobre la nueva novela del amigo cubano Antonio Álvarez Gil, Perdido en Buenos Aires, y que el año pasado se alzó con el Premio de Novela Mario Vargas Llosa que convoca la Universidad de Murcia junto con la CAM. Espero que os guste la reseña y, por supuesto, os recomiendo fervientemente la lectura de esta vibrante novela.
Historia de un fracaso
Un tablero posa sobre la mesa repleto de piezas blancas y negras. Dos ejércitos perfectamente alineados permanecen atentos al primer movimiento, a la primera apertura. ¿Abrirá la partida con el gambito de dama el uno, optará por la defensa ortodoxa el otro? Cada ficha suma y todas a una están dispuestas para el combate. Tan solo un objetivo: matar al rey contrario. Pero si además cae la dama nada más empezar puede que no haya un golpe más bajo. Mientras, un niño observa a los dos contrincantes cuya amistad ha quedado en otra parte, al menos por el tiempo que dure el envite, quizás también después. El zagal, que tiene puesta toda la atención en la partida, observa que su padre hace trampa al mover el negro caballo a una casilla prohibida. El cubano José Raúl Capablanca y Graupera, que con cuatro años advirtió de aquel movimiento fallido, poco podría imaginar entonces que años después, en 1921, llegaría a ser el campeón del mundo de ajedrez, a la edad de treinta y tres años.
Antonio Álvarez Gil (Melena del Sur, La Habana, 1947) ha obtenido con Perdido en Buenos Aires el Premio de Novela “Mario Vargas Llosa” en su edición del 2009. Después de las novelas Las largas horas de la noche, Naufragios, Delirio Nórdico, Después de Cuba y Concierto para una violinista muerta -y de otros tantos premios-, Perdido en Buenos Aires es, sin duda, la obra más lograda, madura y posiblemente la que más quebraderos de cabeza haya dado al escritor cubano. El esfuerzo ha merecido la pena.
Apodado como “el Mozart del ajedrez”, José Raúl Capablanca disputó a finales de 1927 en Buenos Aires el torneo para la defensa de su titulo de campeón del mundo. El retador, que aterrizó en la ciudad porteña sin haberle conseguido ganar una sola partida, era el jugador francés de origen ruso Alexander Alekhine. Capablanca, sin embargo, llegaba con la tranquilidad y la confianza que le propiciaba saber que en los últimos trece años había disputado 158 partidas y había vencido en 154 de ellas. La novela Perdido en Buenos Aires narra, siempre desde la óptica del jugador cubano, la estancia de Capablanca en la ciudad del Plata a lo largo de los dos meses y medio que duró el duelo. Antonio Álvarez Gil consigue, con un lenguaje claro y sencillo que huye de tecnicismos, presentarnos unas escenas que te sientan directamente en las gradas del Club argentino de ajedrez donde se celebraron las más de treinta partidas del torneo, unas escenas que te sitúan delante de aquél tablero y que son capaces de recrear cada partida disputada, hasta conseguir revivir con la misma tensión e intensidad el transcurrir de los sucesivos envites. Alekhine preparo, trabajó y planeó minuciosamente cada partida, no estaba dispuesto a volver a casa sin el título de campeón. Capablanca, para quién el ajedrez es, o al menos era, “algo más que un juego; es una diversión intelectual que tiene algo de arte y mucho de ciencia… un medio de acercamiento social e intelectual”, a penas repasaba los errores cometidos en cada lance. Alexander Alekhine, contra todo pronóstico y para sorpresa del mundo del ajedrez nacional e internacional, se proclamó campeón del mundo. En el fondo, dos modelos de enfrentar la vida: la ilusión, el trabajo, el orden y el esfuerzo, por un lado; la desesperanza, la holgazaneria, el caos y el desinterés, por otro. ¿Por qué esa desidia por parte de Capablanca? Preguntará el lector. Quizás porque, con sus propias palabras, “a veces tenía la impresión de que había comenzado demasiado temprano y agotado la copa de los éxitos a una edad en que otros comenzaban apenas a lograrlos”.
Capablanca pierde porque llega a un momento en el cuál, por encima del ajedrez, le interesa la vida, vivir. “Sí, ya sé que para vos es más importante vivir que jugar al ajedrez”, le dice una de las mujeres con quien se pierde en la noche porteña. “Hay gente que cree estar viva, cuando, en realidad, están muertos en vida”, parece obsesionar al cubano. El campeón se deja llevar y de su mano nos adentramos en la vida nocturna y bohemia de aquél Buenos Aires por donde desfilan todo un grupo de figuras del escenario y la farándula. Tan pronto se encuentra moviendo ficha en algún café de barrio como paseando por sus calles y avenidas, entre las sábanas del lecho de alguna mujer o escuchando ese sentimiento que el viento transforma en sonido, ese suspiro convertido en melodía y que se llama tango. Porque si el ajedrez es importante en la novela, no lo es menos la pasión de Capablanca por el tango; en su búsqueda visita distintos y curiosos cafés como el Café Príncipe Cubano o el Café de los Angelitos donde, interpretados con la maestría de Carlos Gardel, escucha La cumparsita, Milonga sentimental o Mi noche triste.
Lo primero que vemos en la portada de Perdido en Buenos Aires es a una pareja bailando tango sobre un tablero de ajedrez. Antonio Álvarez Gil ha escrito una brillante novela que nos cuenta la historia real de un fracaso y donde el arte de la ficción aparece y desaparece sin avisar. No es la primera novela que se construye en torno al ajedrez, anteriores son La defensa Loujine, de Nabokov; El gambito de caballo, de Faulkner; Un combate, de Patrick Suskind o Novela de ajedrez, de Stefan Zweig, pero lo que sí que es cierto es que Perdido en Buenos Aires merece estar, por su calidad, entre las mencionadas. En las profundidades de la misma un sinfín de reflexiones a cerca de la vida, el paso del tiempo, el amor, la amistad y, al fin y al cabo, la muerte, esperan al lector.
Juan Pablo López Torrillas
domingo, 23 de enero de 2011
La vida como ejemplo

Hacía muchííííísimo tiempo que no dormía nueve horas del tirón y la verdad es que me han sentado genial. Después de estar toda la mañana estudiando me he enfrentado al frío y he salido a correr 50 minutitos –seguimos preparando la media Maratón Madrid 2011-. El esfuerzo ha merecido la pena, una fantástica paella con Laura ha sido la recompensa.
Por la tarde he seguido con el estudio y en un descuido ha caído en mis manos La vida literaria, de don Miguel de Unamuno (colección Austral, Espasa-Calpe). Se trata de una recopilación de artículos escritos por el maestro y publicados en distintos diarios y años. Hoy he leído El hombre espejo, publicado en Nuevo Mundo, Madrid, 1920. En él Unamuno reflexiona a cerca del hincapié que hacemos en acordarnos siempre de lo pasado y de estar constantemente planeando, preparando, pensando el futuro. En cambio, nadie se acuerda del hoy y ahora, del presente, de este mismo instante, de aprovecharlo, saborearlo como si fuera la última fresa con nata que te fueras a comer en tu vida –me chiflan-. También habla del valor que tiene la vida, el ejemplo, de cada uno de nosotros... Os dejo con un párrafo que me ha gustado mucho, así como con la última frase del artículo:
““¡Ah, los que se empeñan en que nos precipitemos” “¡Lánzate –dicen-; mañana, acaso sea tarde; ahora es el momento!” Y no saben que una vida de honda contemplación expresiva, de contemplación pública y compartida hacia fuera, es toda una obra; es más obra que un lanzamiento. Y la obra mejor que un hombre puede legar a sus hermanos es su vida como ejemplo y como visión.”
…
“El hombre ha de aspirar a ser espejo.”
Yo creo profundamente en aquellas vidas que son ejemplo para mí…






