martes, 23 de febrero de 2010

"Hablo en español"...pues eso...

"¿Seguiremos después de los 65?"

Asi rezaba la cabecera de un artículo publicado en el semanal de infoempleo en el ABC del domingo 17 de junio de 2007 y firmado por Rosario Sepúlveda.

Para todos los que hoy se van a manifestar (con más de cuatro millones y medio de parados se manifiestan hoy por el tema de la jubilación, hay que jod__se) que me expliquen desde el punto de vista de la lógica y el sentido común como narices se sostiene este sistema de "bienestar social" donde cada vez son menos los que contribuyen a los gastos de TODOS. ¿Y desde la no lógica?

"Se producirá un movimiento natural de prolongar un poco la vida laboral", palabras que señalaba el artículo en boca del ex ministro de trabajo Manuel Pimentel. En mi humilde opinión creo que de un poco, nada.

El tema no es para broma y a broma se lo llevan tomando sindicatos y gobierno en los últimos 10 años. España necesita de reformas estructurales serias y dolorosas, si no lo pagaremos caro, TODOS.

Y por cierto, ¿saben cuanto cuestan los liberados sindicales a empresas y administración pública? Si renunciaran a ellas se podría dar mayor cobertura a las personas -trabajadores- que hoy lo están pasando mal, muy mal, aunque solo sea por solidaridad. Pero claro, eso es como el chiste de aquel que daría todo el dinero que le tocara en la lotería a los pobres, y en esto le dice un amigo "¿y darías 50 €?", y responde: esos no que los llevo en el bolsillo. Pues eso.

Vayamos concienciandonos TODOS de que se avecinan años duros y que tenemos que cambiar nuestra mentalidad arcaica para sacar a este país adelante. TODOS y sin ZP, claro.

lunes, 22 de febrero de 2010

A por el día


Amanece la mañana gris, como tantas otras. Hubiera preferido niebla y que la tarde fuera de paseo pero…el tiempo es así. Camino del trabajo la humedad y el frescor del aire golpean mi rostro, me recuerdan que estoy vivo y que la vida es para vivirla viviéndola, no perdiéndola. Un sentimiento de responsabilidad invade mi pensamiento, lo provechoso o no del día depende de mí. Una sonrisa en mi rostro se dibuja y doy gracias por lo afortunado que soy. Ahora, a por el día.

viernes, 19 de febrero de 2010

Frente a la Catedral


Al pasar al salón pude observarlo en su mesa, sentado delante de la cristalera, frente a la fachada principal de la Catedral, pensativo mientras machaconamente golpeaba las teclas de su amortizada máquina de escribir. Llevaba toda la mañana trabajando y, sin embargo, a penas media página se encontraba invadida por unas letras extranjeras, extrañas.

Me encantaba pasar el verano en casa del abuelo y disfrutaba verle en su quehacer diario, escribiendo otra de sus ya numerosas obras. Cuando me preguntaban qué quería ser de mayor respondía que como el abuelo. La gente de la calle, mis compañeros en el colegio, el maestro, decían que el abuelo era un brillantísimo escritor, aunque para ser justos, no supiera cuál era el alcance de aquél, entonces, desconocido elogio. Pero sí, debió de serlo ya entonces. Luego fui testigo de los premios, llegó el Planeta, el Nacional de Ensayo y, sobre todo, al que más cariño tenía, el Cervantes.

Ahora, transcurrido el tiempo, con la ausencia física del abuelo y casi sin darme cuenta, pese a las múltiples experiencias vividas, soy yo el que permanece sentado en la misma mesa de roble macizo, en la misma sala, ante la enorme vidriera y contemplando la fachada de la santa Catedral. Ahora soy yo el que trato de emular al abuelo en la calidad de sus textos, en la coherencia de su persona, el que busco respuestas a las preguntas que antes seguramente él se hiciera, el que trata de encontrar la palabra exacta para la idea que esconde, el que recuerda felizmente emocionado lo aprendido a su lado, con su ejemplo, su mirada y sus abrazos.
Bajo la mirada de nuevo, sigo escribiendo en su máquina de escribir, sigo invadiendo el papel en blanco, siguen las letras emigrando del aparato, intentando formar un texto medio aceptable sobre la blancura de la obra escondida, y leal a mi sueño de pequeño permanezco cuando ella entra, sigilosa, sin querer molestar, sin saber que ella nunca molesta, y de repente se acerca por detrás, se inclina sobre mi espalda, posa sus brazos en mi pecho y me abraza, y me susurra al oído que está embarazada. Qué hermosura, qué lindo, ya sé a quien dedicar esta obra que ahora mismo termino.

jueves, 18 de febrero de 2010

"Funcionarios", por Rafael Ordoñez

Por su interés, y en solidaridad con miles de funcionarios, les dejo con un artículo, a mi juicio brillante, escrito por D. Rafael Ordoñez en el diario "Huelva informaciones" el pasado 25.08.2009.

arias breves
Funcionarios
Rafael Ordóñez Actualizado 25.08.2009

"HA bastado que un personaje de la talla intelectual del ministro de Fomento del gobiernito de España haya dicho que hay que congelar el sueldo de los funcionarios para que las hordas mediáticas se hayan puesto a babear al unísono diciendo sí, sí. Un gobiernito que ha endeudado a la nación para los próximos cincuenta años en cotas inimaginables, que despilfarra literalmente lo que puede y lo que no, que está señalado como inútil y manirroto en todos los organismos internacionales de la cosa económica, que ha puesto a España ante la increíble posibilidad de ser expulsada de la zona euro, viene ahora y nos da lecciones de austeridad a costa de los funcionarios. El señor Blanco que acaudilla la cruzada para colocar a la compañera Pajín como senadora del Reino y meterle tres millones de pelas mensuales en la cuenta corriente ha sido el encargado de poner a los funcionarios a los pies de los caballos. Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando casi todo el mundo se lo llevaba calentito a casa, cuando un encofrador ganaba tres mil euros mensuales, cuando buscar un albañil era una heroicidad, cuando el último garrulo del pueblo montaba una constructora y se forraba sin cuento, cuando un muchachito que no sabía poner tres ladrillos derechos se paseaba con la novia en un Audi A3, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los perdedores del momento, los que hacían más números que un contable porque los demás estaban inflacionando el país hasta llegar a lo que hemos llegado.Y ahora resulta que la culpa de este desmadre la tienen los funcionarios. Los alcaldes de pueblo cobrando un millón de pelas mensuales limpias de polvo y paja, no. Los diputados y senadores a entre uno y dos millones mensuales, tampoco. La avaricia bancaria que prestó dinero a quien sabían que nunca iba a devolverlo, tampoco. La lista de despropósitos a señalar es mucho más grande que el espacio de este artículo. La culpa, según estos adalides de la desfachatez, es del juez que ha estado cinco años preparando unas oposiciones monstruosas, del inspector que se ha dejado la vista y la salud en cuatro años de oposiciones tremendas, tras cinco años de carrera primorosos, del profesor que ha sorteado interinidades y oposiciones cada vez más duras y que por poco más de mil euros aguantan a los niños y las niñas de mamá y papá; papás y mamás a los que no les da la gana de hacer lo que están obligados: educar a sus hijos. Prometo más artículos contra esta ignominia de querer culpar a los funcionarios de la ruina en la que nos han metido unos cuantos inútiles. Menuda tropa".