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jueves, 12 de agosto de 2010

"La Santa pobreza" y "la sociedad de la información"

Reproduzco parte de una entrevista realizada a D. Agustín López Tobajas en octubre de 2007 por Dionisio Romero. La tienen entera pinchando aquí.

En su crítica al ecologismo con piel de cordero o acomodado a solucionas de carácter tecnológico y a hacer el trabajo más digerible al progresismo reinante, usted aclara “que no hay que hacer compatible al equilibrio natural con el desarrollo y la riqueza, sino con la austeridad y la santa pobreza”. Hablar hoy en día de ser pobres no sólo produce indiferencia, sino seguramente sarcasmo y rechazo. Nadie puede considerar la pobreza un mérito o un logro, sino todo lo contrario. ¿Nos podría recordar a los lectores qué es la santa pobreza y cómo ésta puede ser la “tecnología” más fiable para una solución a nuestros males?

No sé si la austeridad y la pobreza son la solución a nues tros males (ni siquiera sé si “nuestros males”, socialmente hablando, tienen solución), pero, sin apuntar tan alto, me parece que es simplemente el único camino sensato para vivir con dignidad, que no es poco. No estoy hablando de que haya que vivir en la miseria ni pasar hambre. Estoy hablando sim plemente de ceñirse a lo esen cial. Todo lo que no es esencial es secundario, y lo secundario nos desvía de lo esencial y nos lleva a perdernos en la nada.

Hay algo así como una ley espiritual de conservación de la energía, en virtud de la cual para añadir algo a una parte, hay que quitarlo de otra. Sólo podemos acu mular riqueza material a costa de un empobrecimien to espiritual. Y aquí estamos otra vez ante el molesto problema de tener que explicar lo obvio. Pero me pare ce que son los que piensan lo contrario los que tendrí an que explicarse. Si alguien cree que la felicidad está en tener varios coches y marcharse de vacaciones al Caribe, pues vale. Hace tiempo que renuncié a conven cer a nadie de lo contrario.

Nuestra cultura ha sustituido la fe en Dios por la fe en el “progreso”, un dogma mucho más incuestionado ahora de lo que lo fue nunca la idea de Dios. Se da por supuesto que todos los problemas se arreglan mediante la acumulación, que todo se resuelve con más medios, más energía, más ciencia, más tecnolo gía, más progreso… Se da por supuesto que el des arrollo económico es siempre bueno. Pero esa manía de acumular no es más que la forma neurótica de compensar un inmenso vacío interior. Y cuanto más se acumula, mayor se hace el vacío. A partir de un cierto nivel, cuanto más tenemos, menos somos.

En todo caso, la necesaria pobreza no se refiere sólo a los llamados “bienes de consumo” que se pue dan acumular a nivel personal, sino fundamental mente a todo lo que socialmente ha acumulado nues tra civilización; pues se puede vivir con un cierto nivel de austeridad personal, pero es prácticamente impo sible vivir renunciando a eso que llaman “conquistas de nuestro tiempo”, por ejemplo, a la tecnología moderna, encarnación social del mal por antonoma sia. Sencillamente no se te permite vivir sin ella y ya casi ni siquiera morir sin ella. Y me parece que en un mundo dominado por la tecnología y la información apenas hay posibilidades de supervivencia ni para la naturaleza ni para el alma.

Todos los programas políticos de desarrollo quieren convertir a sus ciudadanos en miembros de la “sociedad de la información”. Parece que a usted esta expresión le resulta sospechosa…

No, no exactamente sospechosa. Me parece, más bien, abominable. No la expresión, claro está, sino la realidad que designa. La información no es más que la corrupción de la sabiduría, su inversión exacta; y como dijo un Padre de la Iglesia, la corrupción de lo óptimo genera lo pésimo. “Sociedad de la informa ción” es un sinónimo exacto de lo que algunos han lla mado de forma más clara “reino de la cantidad”, que implica la sustitución metódica y rigurosa de todo lo cualitativo -en definitiva, lo único que importa- por lo cuantitativo. Excluyendo todo lo que pertenece al ámbito de la cualidad, y por tanto de la inteligencia, la sociedad de la información no es más que el grado extremo en la sofisticación de la barbarie.

La sociedad industrial, con toda su mastodóntica brutalidad, y tal vez por ello mismo, permitía, en algún sentido, mantener una cierta distancia mental frente a ella. En la sociedad postindustrial, en eso que ahora llaman “sociedad de la información”, esa distancia desaparece porque ya no hay esa violencia explícita por parte del poder; la tensión ha desaparecido; apa rentemente todo se suaviza y se democratiza; todo se vuelve higiénico y aséptico, light; sobre todo las inteli gencias. Y, claro, las inteligencias light se sienten feli ces en un mundo light. Todo está en orden. Hay reac ciones y desajustes, por supuesto, pero no es descar table que se puedan resolver. La sociedad de la infor mación supone la extinción definitiva de los últimos vestigios de vida tradicional que aún sobrevivían en nuestro mundo. Eso me parece extremadamente gra ve.
Quienes han nacido en las últimas décadas no podrán tener ningún recuerdo de un mundo con ras tros de sentido.

Está por ver si ese modelo social consigue sus objetivos o se derrumba en el empeño. Si se derrum ba tal vez arrastre al mundo entero en su caída; si triunfa… mejor no pensarlo. ¿Hay posibilidad de cami nos intermedios que permitan, al menos, seguir tirando? No tengo ni idea. Pero sé que durante milenios y hasta hace bien poco las gentes han vivido sin infor mación, sin ordenadores, sin móviles, sin internet… Su vida sería feliz o desgraciada, pero era real, inme diata, humana. Sus esperanzas, sus angustias, sus alegrías y sus tristezas estaban puestas en la familia, en la cosecha, en la fiesta comunal, en el duelo… en cosas reales. Ahora están puestas en el Euribor y en el índice Dow Jones. En la sociedad de la información la vida está en función de unos datos que no tienen rea lidad ninguna, son como signos trazados en el aire que nos asustan, nos alegran, nos hacen sentirnos de una forma o de otra, como si realmente tuvieran enti dad. Supongo que a nivel individual, el ser humano siempre tiene algún grado de libertad para orientar su existencia en una dirección o en otra, pero en el plano social, todo es un gigantesco simulacro que ha venido a sustituir a la vida. Imposible no evocar las palabras del jefe Seattle: la vida ha terminado; expulsados de la patria de origen, aquí ya sólo queda la supervivencia.

sábado, 6 de febrero de 2010

Unas rebajas... ¿profundas?


Me imagino que el título de esta entrada les dejará un poco fuera de juego.

Resulta que al llegar Laura a casa, "de las rebajas," traía una bolsa de una de las franquicias de Natura en la que se puede leer lo siguiente:

Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía:

"Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado,violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión."

El nieto preguntó:

"Abuelo, ¿dime cual de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"

El abuelo contestó:

"Aquél que yo alimente"

Cuando Laura me ha dicho que leyera lo que ponía en la citada bolsa me he quedado un tanto sorprendido por la ocurrencia. Felicidades al que haya tenido la original idea pues no está mal salir de casa a "las rebajas" y volver a casa con un mensaje profundo y que invita a la reflexión. Dos puntos para el que haya tenido la idea.

jueves, 7 de enero de 2010

Los principios de...Marta Domínguez


Ya ha pasado el día de los Reyes Magos. No he debido de ser del todo malo ya que junto al Belén de casa de mis padres han aparecido un perfume y dos libros. Agradecido quedo a sus Majestades...

Esta mañana, tras estudiar unas cuantas horas y leer un rato, me he animado a sacar la entrada de Escándalo en Palacio, protagonizada por Pedro Ruiz y Lidia San José. Siempre he admirado la persona de Pedro Ruiz, su talento y su apuesta decidida por la libertad y la independencia en toda aquella empresa que ha iniciado, emprendido. Mañana les contaré lo que me ha parecido su obra de teatro y les hablaré un poco más de D. Pedro.

Resalto para terminar las declaraciones de la brillante atleta Marta Domínguez en el diario La Razón de hoy y que suscribo palabra por palabra. Aquí les dejo con los principios de Marta:

"Mi valor principal, no ya para triunfar, sino para sentirse orgulloso de uno mismo, es trabajar. El talento cuenta, hay que tener un poco, pero si no va acompañado de esfuerzo, sacrificio o constancia no sirve de nada. Debes dedicarte en cuerpo y alma a tu actividad, vivir para lo que haces, y así es como se puede conseguir lo que uno quiere.

También hay que aprender a ganar y perder, porque todo el esfuerzo que uno realice no significa que vayas a ganar seguro. La derrota es una posibilidad.

Es un principio que aplico en el deporte y en la vida. El deporte es un reflejo de lo que soy, de ese pensamiento, pero si me hubiera dedicado a otra profesión opinaría de igual forma. Es una filosofía de vida que me ha transmitido mi familia, mis padres, y la experiencia me ha demostrado que es acertada porque nadie te regala nada. Si alguien quiere ser el mejor en algo, prosperar y mirar hacia adelante, o se esfuerza al límite o no lo va a conseguir. Siempre que me preguntan qué consejo le doy a los niños, es éste: dar lo máximo para sentirnos orgullosos de nosotros mismos"

No solo los niños, en mi opinión todos deberíamos aprender de las palabras y el ejemplo de Marta Domínguez ¿y ustedes, qué opinan?


miércoles, 2 de diciembre de 2009

"Del ataúd a la cometa"


Según la información que aparece en este blog estoy leyendo "La conquista de la voluntad" de Enrique Rojas, pero me sincerare con ustedes. Efectivamente tengo el libro del Sr. Rojas encima de la mesa pero uno tiene sus defectos, no puedo estar con un único libro, tengo que tener varios frentes abiertos y por ello ayer terminé de leer "La buena suerte" y hace un rato acabo de hacerlo del de Carlos Andreu.


Podría resumir el fantástico libro de Carlos como reza en la portada del mismo: "las personas felices no nacemos, nos hacemos", y de eso va el libro. Cristalinamente escrito, contundente, directo, retador, tentador, pasar del ataúd a la cometa solo depende, única y exclusivamente, de nosotros.


Pensemos en las cuatro cosas por las que nos levantamos cada mañana. Seguramente tengan que ver con la salud, el amor, la familia y el trabajo (incluyo en el amor a los amigos). ¿Tengo motivos para estar quejándome constantemente de mi vida? Seguro que no. ¡Ah! Pero que necesito un cambio, ¿y como voy a obtener ese cambio si sigo haciendo lo mismo que venía haciendo hasta ahora? Si hago lo mismo, tendré lo mismo.


Libertad y responsabilidad, y viceversa. Libertad sin responsabilidad es libertinaje.


Trabaja tu voluntad hoy y no lo dejes para mañana, carpe diem, aprovecha el momento, disfruta tu vida, sé el capitán de tu barco, navega en la dirección que tú elijas, rodéate de gente buena, elige un buen referente, sonrie y reparte alegría, haz felíz a los demás y recibirás ingentes cantidades de la misma. Comparte tu buena suerte con los demás...


De todo estoy, y algo más, habla Carlos Andreu en "Del ataúd a la cometa". Yo ya he abandonado el ataúd y ahora trabajo para volar con la cometa. ¿Y usted?

domingo, 29 de noviembre de 2009

"La buena suerte", un cuento acertado


El viernes noche cayó en mis manos de manera fortuita el libro "La Buena Suerte. Claves de la prosperidad", de Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes. Tras la lectura de la primera página ya no me pude desprender de él.

He disfrutado mucho con la lectura de este cuento; porque "La Buena Suerte" es el cuento que le susurra Víctor a su viejo amigo David tras un encuentro fortuito después de muchos años. Desde la sabiduría de la ancianidad lograda, ambos amigos intercambian sus vivencias y cómo les ha ido en la vida. Victor trabajó mucho en busca de la Buena Suerte y ha tenido una vida más o menos plena y feliz. David, por contra, tuvo la suerte de que su padre heredara una inmensa fortuna de un tío soltero lejano pero, dados los avatares de la vida, dada la ausencia de búsqueda de la buena suerte, ahora está arruinado y pasándolo mal.

De eso va el cuento, de la suerte y de la Buena Suerte. Merece la pena su lectura, compartiré con ustedes la primera de las diez reglas de la Buena Suerte:

La suerte no dura demasiado tiempo,
porque no depende de tí.
La Buena Suerte la crea uno mismo,
por eso dura siempre.

Les invito a descubrir las otras nueve reglas, verán su vida diferente, seguro.

Recordar también algunas citas que nos recuerdan los autores:

"¿Circunstancias? ¿Qué son las circunstancias? ¡Yo soy las circunstancias!"
Napoleón Bonaparte

"La suerte es el pretexto de los fracasados"
Pablo Neruda

"El noventa por cierto del éxito se basa simplemente en insistir"
Woody Allen

"La suerte del genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración, o sea, sudar".
Thomas Edison

"Un optimista ve la oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad"
Winston Churchill

"Dios no juega a los dados con el Universo"
Albert Einstein

sábado, 14 de noviembre de 2009

¿Acaso soy yo perfecto?

Acabo de ver el vídeo que más abajo les muestro y quería compartir con ustedes una pequeña reflexión.

A menudo cometemos la equivocación de empeñarnos en que la gente que se encuentra a nuestro alrededor tiene que ser como nosotros. Porque fulanito de tal tiene que pensar, vivir, reflexionar, actuar, sentir,..., como yo, pensamos.

La vida, las experiencias, me han enseñado que eso es un gran error que yo soy el primero en cometer. Cada ser humano es único y como tal debe ser respetado. El no respetar a una persona tal como es ocasiona mucho daño, tanto para ella como para uno mismo, y eso no es justo. Nadie es perfecto, yo tampoco, ni tú, ni él, ni ella. Todos tenemos cosas buenas y cosas malas, cosas susceptibles de mejora y cosas que van en los genes. Todos cometemos aciertos y equivocaciones y por ello nadie es mejor o peor que nadie. Tampoco todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades ni nadie se merece ser crucificado por ello.

Cometer el error de intentar cambiar a una persona para que sea a imagen y semejanza de uno, aunque se haga inconscientemente, es un gran error que causa mucho daño alrededor y ya se que lo vuelvo a repetir, pero es así.

Espero que les sirva de algo...

Si tu quieres, tu puedes

Cuando sentado tomando un café converso con alguien que me dice que no puede..., lo que sea, me niego a aceptarlo. Cuando alguien afirma que no es lo suficientemente inteligente como para..., lo que sea, me niego a aceptarlo.

Todo el mundo, absolutamente todas las personas están capacitadas para esforzarse y trabajar por conseguir una meta, un objetivo, en lo que creen. Se tardará, costará o sufrirá más o menos, pero se conseguirá.

Las principales barreras en nuestras vidas suelen venir impuestas por nosotros mismos. Nuestros miedos y complejos suelen ser nuestros principales enemigos. Las dudas que se nos plantean en muchas ocasiones son sinónimo de falta de confianza en nosotros. En la ilusión, la voluntad, el esfuerzo, la constancia y el trabajo duro podremos encontrar las herramientas necesarias para superar todo obstáculo que se cruce en nuestro camino, Tony Melendez es un ejemplo de ello: