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sábado, 16 de febrero de 2013

Desafío Nordkapp



Dos hidalgos caballeros llevan preparando meses sus monturas, aventura en el horizonte, esfuerzo, sacrificio, superación…

No acostumbro a hablar de viajes en moto en este vuestro blog. Hoy sin duda lo merece. Cuando escribo estas líneas inician su periplo dos Viajeros, con mayúscula, que tiene este país llamado España. Raúl Calvo y Fernando Toha han emprendido su aventura. Viajar en sus respectivas motos de Alsasua (Pamplona) a Cabo Norte, el punto más al norte de Europa.

El viaje tiene su aquél. No porque sean los primeros en viajar a Cabo Norte, no. Pero salvo que alguien me corrija, sí que se trata de los primeros españoles en subir a Cabo Norte en invierno, con unas temperaturas –todas bajo cero- que ponen los pelos, y algo más, de punta.

Raúl y Fernando son dos grandes Aventureros, muchos miles de kilómetros llevan a sus espaldas recorriendo los sitios más recónditos de este planeta. Pero, sobre todo, no creo que antes se hayan enfrentado a una hazaña de este calibre. Recorrer varios miles de kilómetros en subir y bajar (volver siempre es lo importante) a Cabo Norte en pleno invierno es aventura de titanes, y ellos lo son. Tenemos que pensar que al frío de Europa en este tiempo se suma el hecho de montar en moto, donde el cuerpo permanece estático y a la intemperie. Carreteras heladas, nevadas, agua, humedad, temperaturas de -30 ºC, en fin, que Dios les proteja…

Ellos ya han partido, son las 11:45 a.m. cuando escribo estas líneas y seguramente estén a punto de salir de España si no lo han hecho ya. Suerte chicos, mucho ánimo, a disfrutar de la aventura, de la experiencia, con precaución, sabiendo que siempre hay un límite que no conviene sobrepasar, y nos vemos a la vuelta deseosos de que nos contéis...

Salud y buenos kilómetros en vuestro Desafío Nordkapp.



viernes, 30 de septiembre de 2011

Verano de 2009, Salamanca, en la casa de D. Miguel de Unamuno

"Como yo fundamentalmente no soy más que palabra, el no hablar es morir y francamente, a morir no estoy dispuesto".
En la biblioteca del Maestro (Salamanca, 2009).

Fantásticas vacaciones las del 2009. Yo tampoco estoy dispuesto a morir...

lunes, 26 de abril de 2010

XIX Jornadas Cervantinas en honor a Dulcinea (El Toboso 2010)


Son ya XIX las Jornadas Cervantinas que se vienen celebrando en El Toboso en honor a Dulcinea. Las de este año, además, han contado con un encuentro muy especial para el que esto escribe.

El pueblo de El Toboso, donde Don Quijote quedara prendado de Aldonza Lorenzo, más comúnmente conocida como Dulcinea, ha celebrado un año más las Jornadas Cervantinas abrazando al Día del Libro, el 23 de abril. Un sinfín de actividades culturales, de representaciones teatrales, han ido transcurriendo desde que el pasado viernes 16 de abril se inauguraran las Jornadas con el pregón a cargo de Dña. Esther Esteban. Ya el jueves hubo un adelanto con la exposición de pintura de Carlos Barbieri en la Sala Domus Artis. Las jornadas finalizaron ayer con la representación de "La Celestina" de Fernando de Rojas en la Plaza Juan Carlos I; una brillante actuación que fué precedida, en el mismo lugar el sábado a las diez y media de la noche, de la representación de "El Rufián viudo, llamado trampagos" de Don Miguel de Cervantes. Para los que hemos tenido oportunidad de disfrutar este fin de semana del Toboso más cultural del año ha sido todo un lujo, las gentes del pueblo se han volcado un año más con las Jornadas, la variedad de actividades culturales no ha dejado indiferente a nadie (para ver el programa pinchar aquí) y el tiempo ha sido inmejorable. Daba pena poner punto y final el domingo a tan emocionante fin de semana. Punto y final pero hasta el año que viene, claro está.

El sábado fué un día muy especial para mí ya que tuve el honor de reencontrarme con tres viejos y buenos amigos de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense: José, Susana y Mario (nos faltó Oscar pero por diversas circustancias le fué imposible asistir). El grupo lo completaban María, la mujer de Mario, Laura, la novia de un servidor, y el pequeño Pablo, el primogénito de Susana y José. Todos juntos pasamos un día fantástico trayendo al presente viejos momentos compartidos en nuestra etapa universitaria -y posterior-, y una vez más pude comprobar que aunque el rumbo de nuestras vidas haya tomado caminos diferentes -quizás caminos dentro del mismo camino-, la amistad hace que, aunque pase el tiempo, parece como si nos hubieramos visto anteayer. Eso mismo sentí yo el sábado. A pesar de haber pasado ya casi diez años desde que dejé la Complutense, parece que fué ayer cuando comía con vosotros en la cafetería de la Facultad, cuando hacíamos las pancartas en otra campaña estudiantil más o cerrando el Copos después de unos cuantos pelotazos, también más ¡Qué tiempos chicos! Fué tremendamente entrañable vuestra compañia, vuestra visita y lo es mucho más vuestra amistad.

Me despido invitando a todo el mundo a que visite El Toboso, si la Dulcinea de Don Quijote era de allí, lo fué por algo.

jueves, 1 de octubre de 2009

Kilómetros de sonrisas


A menudo escuchamos la tantas veces mal interpretada "vive la vida". ¿Pero de qué vida hablamos? ¿De la tuya? ¿De la mía? ¿De la de Álvaro Neil?

Acabo de terminar la lectura de una aventura llevada a cabo por un abogado que deja su trabajo en una notaría de Madrid para hacer realidad un sueño, recorrer hispanoamérica de cabo a rabo y de rabo a cabo durante 19 meses y 33.00o km y, en cima, ofrecieno gratis su espectáculo de payaso a los que menos tienen de la tierra, los intocables de la humanidad, los que más dan...

Cuando hace dos o tres días terminé su lectura, que recomiendo encarecidamente pués no son pocas las cosas que aporta, escribí un correo electrónico a Álvaro Neil para mostrarle mis impresiones a cerca de la obra, su obra. Al día siguiente me contestó muy amablemente en un lugar perdido en el extremo oriente.

El Biciclown ha elegido vivir su vida de esta manera, recorriendo el mundo en bici sacando una sonrisa a quienes no sabes qué es eso. ¿Y nosotros? ¿Qué vida hemos elegido nosotros quenos mostramos impasibles ante una sonrisa, una lágrima o una voz de auxilio? ¿Somos felices? Claro que, para responder a estas preguntas primero hay que acotar el término felicidad. ¿Quién es más feliz, el que posee lujos, yates, coches velocísimos, casas varias, etc., o el que dá de beber al sediento y de comer al hambriento?

Pués de todo esto y un poco más va este libro de viajes con cuya lectura he acompañado en cierta manera a su protagonista a lo largo de su recorrido. Y me he hecho muchas preguntas