Ayer, como muchos lunes, fuí al cine. Vi "Más allá de la duda", protagonizada por Michael Douglas y dirigida por Peter Hyams (2009). La película en sí no está mál, un thriller entretenido en el que un joven periodista apuesta fuerte por desenmascarar la corrupción que rodea al fiscal Martin Hunter (M. Douglas). En paralelo, el joven y ambicioso periodista construye una mentira en torno a su vida para ganar prestigio profesional, lo que le lleva un agujero sin fondo... En fín, más de lo mismo, corrupción, corrupción y más corrupción, tanto en el cine como en la vida real.
Al llegar a casa quise aparcar la temática de la película, escapar, y me puse a bucear en mis escritos, en los de otros autores, y me encontré con un poema que escribí hace muchos años pero que al leerlo de nuevo me dijo algo. He querido compartirlo con ustedes:
Silencio que acongoja,
es la noche misteriosa,
todo el mundo duerme,
oportunidad para los duendes.
Salen ya de sus cobijos,
y sin hacer ruido escapan,
de un mundo asfixiante,
a un mundo de sueños.
Qué gran alivio, momento
de paz y de sosiego,
donde la imaginación escapa,
a lo real de la vida.
Poco dura la ilusión,
se ha de volver al cobijo,
el sol por la ventana irrumpe,
desvelando el sueño, perdido.
- - - -
Por cierto, y volviendo al cine. Mientras escribo estas líneas averiguo que hay otra película, más antigua (1956), titulada "Más allá de la duda", dirigida por Fritz Lang y cuya sinopsis es el intento de un escritor por demostrar la deficiencia de las leyes y la policía, colocando falsas pruebas contra sí mismo en un caso de asesinato. Cuando he leído la sinopsis me ha recordado mucho al film de ayer y he sentido una cierta decepción, quizás ayer presencié otra mentira. A buen entendedor pocas palabras bastan.